Cuando ya se tiene un diagnóstico, una de las partes complicadas del proceso puede ser explicárselo a otras personas.
No quieres que resulte dramático ni tampoco describirle tus "intestinos" con todo lujo de detalles a alguien que se "simplemente" te ha ofrecido una galleta. La buena noticia es que no hace falta dar una explicación larga ni compleja. Cuanto más sencilla, mejor.
Puedes decir:
- “Tengo celiaquía, así que no puedo comer nada que contega gluten”.
- “No es una alergia, pero tengo que evitar incluso cantidades pequeñas”.
- “Estoy bien, solo necesito alimentos sin gluten”.
La mayoría de la gente entiende más de lo que crees. Y quienes no lo conocían hasta el momento suelen estar interesados en aprender.