Cómo hablar sobre la celiaquía sin que parezca que vas a dar una conferencia

Cuando ya se tiene un diagnóstico, una de las partes complicadas del proceso puede ser explicárselo a otras personas.

No quieres que resulte dramático ni tampoco describirle tus "intestinos" con todo lujo de detalles a alguien que se "simplemente" te ha ofrecido una galleta. La buena noticia es que no hace falta dar una explicación larga ni compleja. Cuanto más sencilla, mejor.

Puedes decir:

  • “Tengo celiaquía, así que no puedo comer nada que contega gluten”.
  • “No es una alergia, pero tengo que evitar incluso cantidades pequeñas”.
  • “Estoy bien, solo necesito alimentos sin gluten”.

La mayoría de la gente entiende más de lo que crees. Y quienes no lo conocían hasta el momento suelen estar interesados en aprender.

Cómo puedes ayudar a tus amigos y familiares a entenderlo

Lo normal es que la gente cercana a ti quiera ayudar, pero es posible que no sepan cómo hacerlo. Puede que, para ellos, comer sin gluten signifique que únicamente no puedes tomar nada de pan, nada de pasta o galletas.

Hablar con claridad sobre los aspectos más importantes, siempre ayuda. Puedes explicar algunas cosas como estas:

  • Hasta una pequeña miga puede dar problemas.
  • No puedo compartir los mismos utensilios que el resto, es peligroso.
  • Las salsas y las especias pueden contener gluten.
  • Aunque “solo tenga un poquito”, no lo puedo comer.

Recuerda que la gente va aprendiendo con el tiempo. Es normal que en la primera cena haya algo de confusión, pero poco a poco irá mejorando.

Comer fuera sin sentir estrés todo el tiempo

En ocasiones puntuales, los restaurantes pueden poner a prueba tu paciencia.

En las cartas no siempre se incluye toda la información necesaria. El personal no siempre entiende lo que significa realmente comer sin gluten. Y, si preguntas, es posible que sientas que todo va más despacio por tu culpa.

Pero no es así.

Con un poco de práctica, comer fuera se volverá más sencillo. Hay algunos hábitos que ayudan mucho:

  • Consulta la carta en internet antes de ir.
  • Elige sitios que ofrezcan opciones sin gluten.
  • Pregunta las cosas con calma y de una forma clara.
  • No temas repetirte si es necesario.

No hay ningún problema en decir:

  • “¿Te importaría comprobar si esto contiene gluten?”
  • “¿Esto se ha preparado por separado?”
  • “Tengo celiaquía, así que no puedo tomar nada de gluten.”

¿Qué hago si la gente no lo entiende?

Antes o después, alguien dirá: “¡Venga ya! Un bocadito no va a hacerte daño”. Puede ser frustrante, especialmente si no te apetece volver a explicarlo todo, pero es muy importante que sepas lo que es bueno para ti: “Hace que me sienta mal, así que no lo como”.

La gente que te quiere lo entenderá. Tu salud no es algo debatible.

Hay mucha más gente en la misma situación

A veces parece que eres la única persona que tiene que preocuparse tanto por la comida.

Pero no es así. Hay millones de personas con celiaquía y casi todas han aprendido las mismas cosas: todo se vuelve más fácil con el tiempo, la gente aprende, las rutinas ayudan y la confianza aumenta (prometido).

Al principio, todo se hace un mundo. Después, se integra sin problemas en tu vida.

Vivir sin gluten no es sinónimo de vivir con limitaciones, solo hay que saber lo que funciona.

Puedes viajar, ir a restaurantes, ir a fiestas, comer con amigos y disfrutar de la comida. Basta con hacerlo con un poco más de cuidado. Y ese cuidado se convertirá en fortaleza.

Aprenderás a preguntar. Aprenderás a planificar las cosas. Aprenderás a explicar lo que te beneficia. Aprenderás lo que necesitas y lo integrarás en tu vida.

Y ganarás independencia.