La masa madre es la forma más antigua de pan fermentado y su descubrimiento se remonta, según algunas fuentes, a hace más de seis mil años. La masa madre crea deliciosos panes y pizzas con un interior tierno y una corteza crujiente que se mantiene fresca de forma natural.
En Schär llevamos muchos años desarrollando una mezcla de masa madre sin gluten que añadimos a nuestros panes y masas para aportar un sabor y una textura comparables a los de una hogaza o una pizza recién horneados.
¿Qué hace que la
masa madre sea tan especial?
La masa madre es el resultado del proceso de fermentación natural que se produce cuando la harina se mezcla con agua y se deja reposar a temperatura ambiente. Con el tiempo, se crea un ecosistema burbujeante de levaduras y bacterias de origen natural que proporciona a la masa madre su crecimiento característico, su textura esponjosa y su inconfundible aroma.
A diferencia de los panes elaborados con levadura comercial, la masa madre requiere tiempo. Y eso es bueno: una fermentación lenta mejora el sabor y la textura, y produce un pan tan auténtico como delicioso.