“De cara a la innovación, las áreas de desarrollo y de mejora son las relativas al aroma y la textura. Trabajamos en diversos aspectos para conseguir los mejores resultados: el aroma, una miga tierna, una corteza crujiente.
Exploro nuevos ingredientes, como harinas de cereales o legumbres, para mejorar el sabor, teniendo siempre en cuenta que el proceso de producción también puede ayudar en este sentido (basta pensar, por ejemplo, en las diferentes temperaturas usadas para elaborar productos horneados). Pero no es solo una cuestión de ingredientes: en la creación de un producto, la tecnología desempeña un papel crucial, ya que nos permite mejorar la textura final. Por ejemplo, una galleta dosificada con una manga pastelera tendrá una consistencia final totalmente distinta a la de otra cortada con una lira. El objetivo es encontrar la combinación adecuada para cada producto, algo en lo que el departamento de I+D desempeña un papel fundamental. No cambiaría mi trabajo por nada del mundo. En los quince años que llevo en Schär, he crecido mucho tanto en lo profesional como en lo personal, y mi investigación es doblemente estimulante por la presencia de muchas personas jóvenes y entusiastas motivadas por el deseo de hacer cosas relevantes e implicarse. Pero lo que hace que mi trabajo resulte tan gratificante es saber que cada pequeña mejora lograda hace más agradable la vida de las personas que siguen una dieta sin gluten.
Por supuesto, es esencial para nosotros ofrecer productos seguros y satisfactorios desde el punto de vista nutricional. Pero, cada día, mi compromiso crece impulsado por la pasión y por el deseo de superar las expectativas de los consumidores ofreciéndoles experiencias deliciosamente satisfactorias y sorprendentes, ya sea en una comida o un simple snack”.