Las sesiones de cocina para toda la semana tienen mala fama. Solemos imaginar recipientes etiquetados por colores, cinco almuerzos idénticos y todo un domingo metidos en la cocina.
En octubre parece que todo va un poco más despacio. Los días se acortan, los jerséis salen del armario y, de repente, nada apetece más que tomar algo calentito.
Para aquellas personas que celebran este mes especial de reflexión y conexión espiritual, mantener una dieta sin gluten puede ser una dificultad añadida.