Las fiestas de cumpleaños deberían ser "pan comido", pero con un niño con celiaquía pueden convertirse en una carrera de obstáculos en la que una simple miga es motivo de estrés.
La buena noticia es que no hacen falta trucos de magia, solo tienes que ponerte en el papel adecuado.
En estas situaciones, a los padres cuyos hijos no toman gluten puede tocarles representar dos papeles: el de anfitriones y el de invitados. Veamos cómo puedes dominarlos sin renunciar a la diversión.
¿Te toca
organizar la fiesta?
Cuando la fiesta se celebra en tu casa y todo el mundo confía en ti.
Ejercer de anfitrión o anfitriona te da más control y más oportunidades de facilitar las cosas para todos los asistentes. Hay dos formas de hacerlo:
Opción A: menú mixto (alimentos sin gluten y alimentos con gluten)
Es totalmente viable, siempre que logres evitar la contaminación cruzada. Estos consejos te ayudarán:
- Pregunta a los padres de niños con celiaquía qué les gusta a sus pequeños
- Crea una zona sin gluten que esté bien delimitada
- Diseña etiquetas bonitas para marcar todo lo que no tenga gluten
- Vigila la mesa como un halcón (pero uno simpático)
- Si los obsequios para los asistentes incluyen golosinas comestibles, asegúrate de que también haya versiones sin gluten.
Opción B: menú sin gluten (la mejor forma de evitar el estrés)
Es la solución más sencilla, segura y feliz. Así de primeras impresiona (“¿De verdad que nada tiene gluten?”), pero lo cierto es que es la alternativa menos estresante.
Nada de separar platos.
Nada de momentos de pánico porque alguien se confunde de cuchara.
Nada de migas saltando de plato en plato como en una competición de parkour.
¿Y sabes qué es lo mejor? Que la mayoría de los padres ni siquiera se darán cuenta de que el menú no tiene gluten. Solo notarán que todo está riquísimo y que no hay nadie llorando.
Un consejo: díselo a tus pequeños con celiaquía con antelación. Ver su expresión cuando se enteran de que pueden comer lo que quieran no tiene precio.
¿Te han
invitado?
Cuando han invitado a tu hijo o hija a un cumpleaños y te adentras en un territorio desconocido.
En esta situación, la preparación se convierte en un superpoder. Aquí van algunas estrategias eficaces:
- Prepara un recipiente pequeño con snacks o una magdalena sin gluten.
- Avisa con delicadeza a los anfitriones de que tu pequeño tiene celiaquía. La mayoría de los padres quieren ayudar y agradecen el preaviso.
- Recuerda a tu hijo o hija que no debe usar el plato, la taza o los cubiertos de otros niños.
- Si otros padres te preguntan por qué has llevado snacks especiales, no te compliques la vida:
“No tienen gluten; están igual de ricos, pero son más seguros”.
Prepararse no es sinónimo de sobreproteger, solo te ayuda a disfrutar de la fiesta con mucha más calma.