Los días de colegio tienen su propio ritmo.
Las prisas matinales. Los descansos para tomar un tentempié. Las charlas durante el almuerzo. Y el ataque de hambre de después de clase.
Pero tenemos buenas noticias. Con un poco de organización (y un puñado de trucos paternos de eficacia probada), los días de cole sin gluten pueden ser tan sencillos, divertidos y deliciosos como los demás.
En esta guía práctica te explicamos cómo puedes conseguirlo.
Los días de cole sin gluten
no tienen por qué ser complicados
Hay días en los que todo va como una seda, días en los que desparramas los cereales y días en los que preparas una fiambrera con un zapato puesto y otro no. Una rutina sin gluten debe funcionar en todas las circunstancias, no solo en las mañanas perfectas.
Todo se reduce a esta fórmula: platos favoritos familiares → comidas equilibradas → entornos seguros → niños felices.