Descubre cómo surgió la pizza Margherita y aprende a preparar y disfrutar en casa versiones sin gluten de este clásico.
Descubre cómo surgió la pizza Margherita y aprende a preparar y disfrutar en casa versiones sin gluten de este clásico.
Una pizza Margherita es un plato italiano clásico que se ha convertido en todo un símbolo de sencillez y delicioso sabor. Se compone de una masa fina cubierta con tres ingredientes básicos: salsa de tomate, mozzarella fresca y hojas de albahaca. La combinación de estos ingredientes tan sencillos como sabrosos crea una experiencia deliciosa y saciante que ha conquistado los corazones (y los estómagos) de personas de todo el mundo.
Se dice que el nombre rinde homenaje a la reina Margherita de Italia, pero, como pasa con tantas recetas clásicas, existen múltiples teorías sobre sus orígenes. Cuenta la leyenda que en 1889, durante una visita a Nápoles, la reina Margherita y su esposo el rey Umberto I fueron obsequiados con una pizza que tenía los colores de la bandera italiana: rojo (tomates), blanco (mozzarella) y verde (albahaca). La reina se mostró entusiasmada con la elaboración y la receta se convirtió en un éxito instantáneo con el nombre de pizza Margherita.
Aunque los orígenes exactos son objeto de debate, se dice que fue Raffaele Esposito, un pizzero napolitano, quien creó la pizza Margherita especialmente para la visita real. Su creación no solo conquistó el paladar de la reina, también dejó un legado duradero en la historia culinaria.
Aunque la pizza tiene fama de ser poco saludable, la pizza Margherita puede ser una opción nutritiva cuando se elabora con ingredientes frescos de alta calidad. La salsa de tomate aporta antioxidantes y vitaminas, mientras que la mozzarella fresca añade proteínas y calcio. Las hojas de albahaca incorporan un toque de sabor, además de vitaminas y minerales. La corteza fina permite disfrutar de los sabores de la pizza sin consumir una cantidad excesiva de carbohidratos.
Para empezar, prepara una masa de pizza sencilla usando harina sin gluten, como Farina de Schär, agua, levadura, sal y aceite de oliva. Amásala hasta que quede suave y elástica, y deja que fermente hasta que duplique su tamaño. A continuación, extiende la masa con un rodillo formando un círculo fino y transfiérela a una bandeja cubierta con papel para hornear. Coloca una capa generosa de salsa de tomate sobre la masa, dejando una franja ligeramente abultada alrededor de los bordes. Rompe la mozzarella fresca en trozos pequeños y distribúyelos por la salsa. Por último, reparte unas hojas de albahaca fresca por encima.
Para dar el toque maestro a tu pizza Margherita, puedes echar unas gotas de aceite de oliva antes de hornear. Eso intensificará los sabores y creará una preciosa capa dorada. Hornea la pizza en un horno precalentado hasta que la corteza esté crujiente y el queso empiece a burbujear y adquiera un color dorado. Córtala como quieras y no te olvides de lo más importante: ¡disfrútala!
Si no tienes tiempo o no te apetece mancharte las manos, no te preocupes: también puedes disfrutar del placer de saborear esta pizza clásica sin gluten. Schär puede ayudarte con su Pizza Base de masa madre sin gluten. Tú solo tienes que dar rienda suelta a tu creatividad con los ingredientes. Y si no te sobra ni un segundo, Schär tiene la solución: esta deliciosa Pizza Margherita Lactose Free o Mini Pizza Margherita, un snack para llevar que te ayudará a aplacar el hambre de toda la familia.
Ahora que ya has aprendido todo lo que hay que saber sobre la pizza Margherita, con un poco de imaginación y algunos ingredientes de calidad, una noche de pizza puede llevar un mundo de posibilidades a tu mesa o tu sofá. Schär tiene montones de recetas para ayudarte a dominar el arte de la pizza, como este sencillo método para elaborar masa de pizza sin gluten o esta versátil receta de una masa esponjosa perfecta para pizza, grissini, panes planos y muchas cosas más.
Una vez que tengas controlada la base de la masa, puedes experimentar con los ingredientes que más te gusten.