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La celiaquía afecta a alrededor del 1% de la población, mientras que se estima que el SII afecta entre el 15% y el 20% de la población. Entre el 5% y el 15% de los enfermos de celiaquía reciben un diagnóstico incorrecto de SII.

Síntomas similares

La celiaquía es un trastorno autoinmune en el que la ingestión de gluten daña el intestino delgado. El SII es un trastorno funcional que causa dolor y malestar. Los síntomas del SII pueden aparecer y desaparecer, pero los síntomas de la celiaquía y el daño intestinal ocurren cada vez que la persona ingiere gluten. Las dos afecciones son muy diferentes, pero tienen síntomas similares que se agravan después de comer ciertos tipos de alimentos.

Los síntomas de la celiaquía varían, pero pueden incluir calambres de estómago, hinchazón, diarrea, estreñimiento, náuseas o fatiga crónica, así como síntomas psicológicos como ansiedad y depresión. Los síntomas comunes del SII también incluyen calambres estomacales, hinchazón, diarrea y estreñimiento. Las personas con SII tienden a tener episodios alrededor de seis veces al año o más. Si estos brotes duran unos días o semanas depende de la persona y pueden ser diferentes de un episodio a otro.

Diferencias entre colon irritable y celiaquía

La celiaquía es un trastorno autoinmune provocado por la ingestión de gluten, que es una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno, entre otros cereales. En las personas con celiaquía, el gluten hace que el sistema inmunológico ataque las células que recubren la pared del intestino delgado. Este daño impide que el cuerpo digiera y utilice adecuadamente los nutrientes, lo que, además de los síntomas digestivos, puede provocar otros problemas de salud, como anemia, desnutrición o un crecimiento deficiente en los niños.

El SII es un trastorno intestinal funcional, lo que significa que existe un problema en el funcionamiento del intestino. Los problemas de SII se dan en el tracto intestinal medio e inferior y generalmente incluyen gases, distensión y dolor abdominal.

¿Cuál es la causa de las dos enfermedades?

Los científicos no están seguros de qué causa la celiaquía o el SII. Puede haber un componente hereditario en ambas afecciones que interactúe con factores ambientales para desencadenar la aparición de la enfermedad.

Alrededor del 99% de las personas con celiaquía tienen variantes específicas en sus genes HLA, que ayudan al sistema inmunológico a distinguir entre las proteínas que pertenecen a nuestro cuerpo y las producidas por invasores extraños. Pero el solo hecho de tener una de estas variantes no significa que una persona vaya a desarrollar celiaquía. De hecho, alrededor del 30% de la población tiene genes de riesgo, pero solo el 3% de ellos desarrollará la celiaquía.

El SII también tiene un componente hereditario, aunque no está presente en todos los casos. Algunas investigaciones sugieren que la fuerza de los músculos del tracto digestivo podría afectar la velocidad a la que los alimentos pasan a través del sistema, ya sea demasiado lento o rápido. 

Las anomalías en los nervios del sistema digestivo pueden desencadenar síntomas, al igual que la inflamación, la infección y los cambios en la microflora del tracto digestivo. Los síntomas del SII también pueden desencadenarse por ciertos alimentos, el estrés y las fluctuaciones hormonales.

¿Qué pasa con la sensibilidad al gluten/trigo no celíaca?

La sensibilidad al gluten/trigo no celíaca, mal denominada intolerancia al gluten, describe a las personas que tienen una hipersensibilidad al gluten/trigo y experimentan síntomas similares a los de la celiaquía. Aunque, los sensibles al gluten no presentan daño intestinal como sí ocurre en el caso de los celiacos.  

Una vez más, la clave es el diagnóstico. Si el gluten parece desencadenar síntomas, el especialista seguirá el protocolo de diagnóstico de la celiaquía. Si este es negativo, puede ser que tengas sensibilidad al gluten no celíaca, cuyo único tratamiento también es la dieta sin gluten.

¿Cómo se tratan la celiaquía y el síndrome del intestino irritable?

La celiaquía tiene un tratamiento específico y eficaz, que consiste en adoptar una estricta dieta libre de gluten. Si se evita el gluten, la reacción autoinmune dañina no ocurre y los síntomas desaparecen.

El tratamiento del SII es más complejo e individualizado. No existe cura para el SII, pero existen cambios en la dieta y el estilo de vida que pueden reducir los síntomas. Un médico también puede recetar medicamentos para ayudar a aliviar ciertos síntomas, como diarrea o estreñimiento.

La gran mayoría de las personas con SII dice que ciertos alimentos desencadenan sus síntomas. Los alimentos "desencadenantes" comunes incluyen productos lácteos, ajo, cebollas, alcohol y algunas frutas, como las manzanas. Una dieta libre de gluten también puede ayudar a quienes padecen SII. Los FODMAP son carbohidratos de cadena corta que se absorben mal en el intestino delgado y se han relacionado con los síntomas del SII. Si tienes SII, habla con un médico o dietista-nutricionista para identificar qué alimentos pueden desencadenar o empeorar tus síntomas.

¿Cómo obtener el diagnóstico correcto?

Para el diagnóstico de la celiaquía, un simple análisis de sangre puede indicar la presencia de anticuerpos asociados con la afección. Por lo general, también se analizará una biopsia tomada del intestino delgado para confirmar el diagnóstico. Los familiares de primer grado de personas con celiaquía deben someterse a exámenes de detección para saber si ellos también pueden desarrollar celiaquía.

No existe una prueba específica para el SII, por lo que el diagnóstico se basa en criterios relacionados con los síntomas. Es importante realizar un seguimiento de tus síntomas y trabajar con tu médico para abordar cada uno de ellos de manera adecuada.

Es importante hablar con un médico si tienes alguno de los síntomas asociados con el síndrome del intestino irritable o la celiaquía. Los antecedentes familiares pueden ser relevantes y realizar un seguimiento de la ingesta de alimentos y también pueden ser útiles. Ambas afecciones pueden ser difíciles de controlar, pero ambas tienen tratamientos que pueden ayudarte a llevar una vida totalmente normal.