El gluten es una proteína que está presente en algunos tipos de cereales, como el trigo, la cebada, la espelta, el centeno, el kamut y el triticale. En los niños y adultos con esta predisposición genética, la ingesta de alimentos con gluten o con trazas de gluten provoca una reacción del sistema inmunitario en el intestino que causa inflamación crónica y una reducción (atrofia) de las vellosidades intestinales. La celiaquía puede provocar diversos síntomas. La mucosa del intestino delgado está recubierta por vellosidades y microvellosidades que recubren la superficie y mejoran la absorción de nutrientes. En las personas que sufren de celiaquía, las vellosidades y microvellosidades del intestino delgado se reducen a prácticamente cero, lo que daña la mucosa de esta sección del intestino. El alisamiento de la mucosa hace que se absorba una cantidad inferior o nula de nutrientes (proteína, grasas, carbohidratos, vitaminas y sales minerales). Esto provoca malnutrición y síntomas de deficiencias. La celiaquía o los trastornos relacionados con el gluten son una de las intolerancias más comunes en todo el mundo. En los países en los que una gran parte de la población procede de Europa (Europa, Norteamérica, Sudamérica, Australia), se estima que una persona de cada cien sufre celiaquía. Un porcentaje similar se da en los países en desarrollo del Norte de África, en Oriente Medio y Próximo y en la India, donde la población se alimenta principalmente de cereales.