La dieta sin gluten, que se usa desde hace más de cincuenta años para tratar la celiaquía, es un régimen alimenticio adecuado para todos los grupos de edades, incluso en situaciones especiales (como el embarazo o la diabetes). La necesidad de excluir alimentos derivados del trigo puede, no obstante, traducirse en una ingesta de fibra vegetal inferior a la óptima. Esto se puede compensar consumiendo suficientes frutas y verduras frescas a diario. También es importante ingerir una cantidad adecuada de vitaminas, en especial del Complex B, y de calcio.