Ir al contenido principal

Las revisiones periódicas son recomendables para evitar la aparición de deficiencias o complicaciones y para monitorizar el cumplimiento de la dieta (en qué medida está siguiendo la persona afectada su plan nutricional). En principio, es aconsejable hacer reconocimientos de seguimiento a los 3 meses y 1 año después del diagnóstico. Pasado ese tiempo, se recomienda que las revisiones se lleven a cabo una vez al año (durante toda la vida):

  • Reconocimiento clínico: peso, altura, IMC, estado de la pubertad de en el caso de los niños, bienestar general.
  • Análisis de laboratorio: análisis de anticuerpos en sangre y, si se considera conveniente, otros análisis en función de los síntomas.
  • Asesoramiento nutricional. 

Es recomendable realizar una biopsia si hay una evolución sin complicaciones y el paciente ha recibido el diagnóstico después de los tres años de edad.

Si no hay ninguna duda con respecto al diagnóstico, no consideramos necesario que se haga otra biopsia del intestino delgado para ver si la mucosa se ha normalizado. Sí es recomendable someterse a reconocimientos médicos periódicos para comprobar algunos valores analíticos, en especial los siguientes:

  • Niveles de hierro (hemograma, hierro, ferritina). Una falta persistente de hierro se puede compensar con suplementos de hierro orales.
  • Anticuerpos Anti-tTG (un resultado positivo indica que el seguimiento de la dieta sin gluten no ha sido suficientemente estricto).
  • Pruebas para la detección temprana de enfermedades autoinmunes ya existentes o potenciales.

La prueba de la osteoporosis por medio de una densitometría está especialmente indicada para las mujeres que han recibido un diagnóstico tardío de celiaquía. Si se detecta durante las revisiones un aumento notable de peso, es recomendable realizar pruebas metabólicas de primer grado (colesterol total, colesterol HDL, triglicéridos, glucosa). En los parientes cercanos de las personas con celiaquía (hijos, hermanos y hermanas, padres), la predisposición a la celiaquía es superior (alrededor de un 10 %) a la de la población general. Es recomendable, por tanto, que los familiares más cercanos se realicen un análisis serológico o un estudio genotípico de HLA-DQ2 y HLA-DQ8. El genotipo indica si la persona examinada tiene o no una predisposición genética a la celiaquía.