Hasta un 75 % de las personas de cualquier edad a las que se les ha diagnosticado celiaquía se ven afectadas también por una baja densidad ósea. Cuando se padece celiaquía, la ingesta de alimentos que contienen gluten provoca una inflamación de la mucosa del intestino delgado. Eso hace que los nutrientes solo se reabsorban parcialmente en el intestino y, como consecuencia, se producen a menudo deficiencias de vitaminas y minerales. Pero la vitamina D, el calcio y el magnesio son muy importantes para la salud de los huesos. La reacción inflamatoria afecta negativamente a la densidad ósea. Esto explica que las personas con celiaquía presenten un riesgo superior de desarrollar osteoporosis. Seguir una dieta sin gluten es crucial para reparar el revestimiento del intestino y mejorar la absorción del calcio ingerido, dos factores que, combinados, contribuyen a aumentar la densidad ósea. Una vez que la membrana mucosa del intestino delgado se recupera con la ayuda de una dieta sin gluten, todas las vitaminas y los minerales pueden absorberse de nuevo sin problemas. En esta situación, es esencial solicitar asesoramiento nutricional sobre la adición de alimentos ricos en calcio a la dieta. Los siguientes alimentos son especialmente ricos en calcio:
- Productos lácteos: leche, yogur, cuajada (3 raciones al día bastan para cubrir las necesidades de un adulto)
- Agua mineral rica en calcio
- Hortalizas verdes (brócoli, puerro, hinojo)
Además de calcio, es importante tomar suficiente vitamina D, ya que es esencial para que el calcio se absorba en el intestino. También conviene hacer ejercicio con regularidad para estimular el metabolismo de los huesos.