En la harina sin gluten, los agentes que se adhieren al agua son más sensibles. Si trabajas la masa en exceso, se romperán y liberarán el agua. Esa agua ya no podrá incorporarse adecuadamente y la masa quedará pegajosa, porque el almidón frío sin procesar no absorbe el agua.
Si la masa sin gluten está pegajosa y demasiado blanda, puede deberse a los siguientes motivos: has amasado la masa con demasiada fuerza o demasiado tiempo, o has medido mal la cantidad de líquido.