La intolerancia a la lactosa es un problema digestivo que aparece cuando el cuerpo no puede digerir la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y los productos lácteos. Según la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD) en nuestro país entre el 20% y el 40% de las personas son intolerantes a la lactosa. Para algunos la intolerancia puede ser parcial, esto significa que pueden consumir una cierta cantidad de productos lácteos sin presentar apenas síntomas, pero para otros la intolerancia a la lactosa puede causar alteraciones digestivas molestas y es mejor que eviten los productos lácteos y los alimentos que contengan leche y derivados.
Formas de saber si puede tener intolerancia a la lactosa
La intolerancia a la lactosa aparece cuando existe una deficiencia de la enzima lactasa, que descompone la lactosa en el intestino delgado. La lactosa que no se digiere y pasa al intestino grueso, donde es fermentada por bacterias, lo que provoca la acumulación de gas en el intestino. Los síntomas de la intolerancia a la lactosa incluyen hinchazón, flatulencias, diarrea, calambres y dolor de estómago, ruidos de estómago y náuseas.
Si crees que tomar leche u otros productos que contienen lactosa como algunos quesos y yogures (no todos), helados, batidos y licuados puede estar provocando que experimente alguno de estos síntomas, es una buena idea observar lo que comes y lo que le sucede a su cuerpo durante unas pocas semanas. Llevar un seguimiento de la dieta y los síntomas en un diario te ayudará a detectar cualquier patrón y puede ayudar a un profesional de la salud a determinar qué puede estar causando los síntomas.
Si crees que puedes ser intolerante a la lactosa, debes comentarlo con tu médico. Tu médico o un especialista puede recomendar evitar la lactosa durante algunas semanas, beber leche sin lactosa y vitar los productos lácteos, y observar si los síntomas continúan o desaparecen. Ten en cuenta que la lactosa no solo se encuentra en la leche, sino que también se utiliza como ingrediente en una gran cantidad de alimentos procesados.