La mayoría de las personas descubren que estos síntomas desaparecen cuando cambian a una dieta libre de gluten, pero este podría no ser el caso para todos. Existe alguna evidencia de que el gluten en sí, así como la celiaquía o la sensibilidad al gluten, pueden ser una causa de depresión en algunas personas.
¿Cuál es el vínculo entre el gluten y la depresión?
La celiaquía es un trastorno autoinmune provocado por la ingesta de gluten, que el sistema inmunológico del paciente celíaco identifica erróneamente como un invasor peligroso. Los anticuerpos producidos por el cuerpo para atacar el gluten causan daños en el revestimiento del intestino delgado, provocando una amplia variedad de síntomas que incluyen dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, fatiga crónica, dolor articular, anemia y depresión y ansiedad.
La sensibilidad al gluten/trigo no celíaca es una hipersensibilidad que muestra el cuerpo frente al gluten y no produce daño intestinal, incluye la depresión como uno de sus síntomas más comunes.
El tratamiento para ambas afecciones es una dieta sin gluten que, en la mayoría de los casos, aliviará y eventualmente eliminará los síntomas.