La mayoría de las personas descubren que estos síntomas desaparecen cuando cambian a una dieta libre de gluten, pero este podría no ser el caso para todos. Existe alguna evidencia de que el gluten en sí, así como la celiaquía o la sensibilidad al gluten, pueden ser una causa de depresión en algunas personas.

¿Cuál es el vínculo entre el gluten y la depresión?

La celiaquía es un trastorno autoinmune provocado por la ingesta de gluten, que el sistema inmunológico del paciente celíaco identifica erróneamente como un invasor peligroso. Los anticuerpos producidos por el cuerpo para atacar el gluten causan daños en el revestimiento del intestino delgado, provocando una amplia variedad de síntomas que incluyen dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, fatiga crónica, dolor articular, anemia y depresión y ansiedad.

La sensibilidad al gluten/trigo no celíaca es una hipersensibilidad que muestra el cuerpo frente al gluten y no produce daño intestinal, incluye la depresión como uno de sus síntomas más comunes.

El tratamiento para ambas afecciones es una dieta sin gluten que, en la mayoría de los casos, aliviará y eventualmente eliminará los síntomas.

¿Es la celiaquía lo que puede causar la depresión?

Muchos estudios han establecido un vínculo entre la celiaquía y los síntomas de la depresión. De hecho, varias enfermedades mentales, incluido el trastorno por déficit de atención con hiperactividad, la ansiedad y la esquizofrenia, también se han relacionado con la celiaquía.

Algunos investigadores han sugerido que las incidencias de depresión y otros problemas de salud mental superiores al promedio en pacientes celíacos pueden ser simplemente el resultado de tener un problema de salud crónico. Pero también hay evidencia que respalda la idea de que la celiaquía podría desencadenar la depresión. El daño a la mucosa intestinal perjudica la absorción de nutrientes.

Cuando una persona no absorbe suficiente hierro, puede desarrollar anemia, que es común entre los pacientes celíacos y, a menudo, es la razón por la que se les diagnostica celiaquía. De manera similar, las deficiencias de ácido fólico y vitamina B-6 se dan entre personas con celiaquía no tratada, dos nutrientes que juegan un papel en el estado de ánimo y la salud de los neurotransmisores. Los estudios han demostrado que la suplementación con vitamina B-6 puede mejorar los síntomas del estado de ánimo en pacientes celíacos.

En resumen, el gluten puede desencadenar depresión en pacientes celíacos debido a la malabsorción de ciertos nutrientes clave.

Depresión y dieta sin gluten

¿Puede una dieta sin gluten causar depresión y ansiedad? No se conoce una conexión directa entre la alimentación sin gluten y la depresión. La mayoría de los celíacos y sensibles al gluten notarán que sus síntomas, incluida la depresión, mejoran a medida que se adhieren a la dieta sin gluten. Un estudio de 2011 realizado por investigadores de la Universidad de Penn State encontró que las mujeres que seguían la dieta libre de gluten de manera más estricta tenían menos síntomas depresivos, aunque todas las mujeres celíacas estudiadas padecían tasas más altas de depresión que la población en general.

Es cierto que empezar la dieta estricta sin gluten puede resultar abrumador, especialmente cuando se come fuera de casa. Además, muchas personas experimentan episodios de depresión cuando cometen un error. En tales casos, es difícil determinar hasta qué punto la depresión es un síntoma directo de la reacción autoinmune o de la desesperación o desmoralización causada por la situación no deseada.

La importancia de un diagnóstico correcto

La celiaquía está actualmente infradiagnosticada, y se cree que hay más personas que padecen la afección sin saberlo que las que han sido diagnosticadas. En España se habla de que solo 1 de cada 7 celiacos está diagnosticado. Esto significa que es probable que haya una proporción de pacientes celíacos no diagnosticados entre los que padecen depresión. La depresión parece ser un síntoma aún más común de la sensibilidad al gluten/trigo no celíaca, una condición que es aún más difícil de diagnosticar ya que no existe un análisis de sangre para detectar anticuerpos, como es el caso de la celiaquía.

Consejos para controlar la depresión en la celiaquía

El mejor tratamiento para la celiaquía y todos sus síntomas asociados, incluida la depresión y la ansiedad, es seguir una estricta dieta libre de gluten. Sin embargo, tratar de averiguar exactamente qué alimentos se pueden comer y mantener una dieta sana y equilibrada puede ser estresante, especialmente al principio. Es importante buscar ayuda profesional cualificada de un médico y un dietista registrado, si está disponible para usted.

No seas demasiado exigente contigo mismo. La transición a una dieta libre de gluten puede resultar un reto, pero aprenderás y llevarás una vida completamente normal. Hay una gran variedad de alimentos sin gluten por naturaleza que se pueden consumir: pescado y carne no procesados frutas, verduras o legumbres. Es una buena idea buscar un grupo de apoyo, como las asociaciones de celiacos y sensibles al gluten, para compartir preocupaciones y sentirte comprendido por otras personas que se encuentran en la misma situación, especialmente en el momento del diagnóstico.

Y, si has sido diagnosticado con depresión, no pases por ello solo. Es vital hablar de ello con tus familiares o amigos, así como llevar un seguimiento con el especialista para seguir el tratamiento.