Su nombre significa "fuerza" en maya antiguo, lo que ya deja claro que son buenas para la salud. Lo que quizás no sepas, sin embargo, es que estas diminutas semillas están repletas de nutrientes altamente beneficiosos y con una amplia gama de ventajas para la salud. Además, sus propiedades físicas las convierten en las compañeras perfectas para dietas veganas y sin gluten, donde aportan los minerales y texturas que las personas con este tipo de dietas tanto necesitan. Por si todo esto no fuera suficiente, las semillas de chía también son buenas para el medio ambiente, ya que no necesitan mucha agua y son bastante resistentes a las plagas de insectos y enfermedades.
Con tantos beneficios, nos tomamos el tiempo necesario para poder explorar todo lo que realmente necesitas saber sobre las semillas de chía en una dieta sin gluten, desde su sabor y cómo usarlas hasta en que productos y recetas de Schär encontrarla.
¿Qué son las semillas de chía?
Las semillas de chía proceden de la planta de chía (Salvia Hispanica). Como las semillas de chía no pertenecen a la familia de gramíneas Poaceae, pero comparten características nutricionales y culinarias similares a los “verdaderos granos de cereal” que sí lo hacen, se las considera un pseudocereal. Al igual que el amaranto, el pseudocereal más cercano, las semillas de chía son nativas de México y América Central, lugar en el que se han consumido como alimento básico desde entonces.
Las semillas de chía se unen a todos los demás pseudocereales como portadoras principales de proteínas. Contienen los nueve aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente, lo que los convierte en una gran proteína de origen vegetal y en una excelente fuente de energía. Sin embargo, donde se diferencian es en su contenido extremadamente rico de omega-3 y en el hecho de que más del 80% de sus carbohidratos actúan como fibra dietética. Esto hace que estas pequeñas semillas sean uno de los alimentos más ricos en nutrientes del mundo.