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Aunque no implica abandonar la lactancia materna, es el momento de iniciar la alimentación complementaria, tal y como recomienda la Asociación Española de Pediatría (AEP). A esa edad el organismo de los bebés ya está preparado para tomar otros alimentos diferentes a la leche materna o de fórmula. Pero esta nueva fase trae consigo nuevas preguntas: ¿cereales con o sin gluten? ¿Cómo los preparo y en qué cantidad? ¿Cómo evitar y/o detectar alergias alimentarias? Te ayudamos a resolver todas tus dudas.

Celiaquía en bebés 

El miedo a que el bebé muestre algún tipo de reacción frente al gluten puede hacer que se retrase la introducción de cereales en su alimentación. De momento, no hay indicios de que la edad en la que se introduce el gluten está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar celiaquía. Asimismo, también es importante tener presente que la lactancia materna no ejerce un factor preventivo para que el bebé no desarrolle la celiaquía.  

Los cereales sin gluten en la dieta de los bebés a partir de los seis meses

Baby wird gefüttert

Cuando el pediatra indique a los padres que se puede comenzar con la introducción de la alimentación complementaria deben hacerlo poco a poco, optando por cereales sin gluten. Pero hay que recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no recomienda introducir nuevos alimentos antes del sexto mes. 

Los primeros que nos vienen a la cabeza son el arroz y el maíz. La forma de adaptarlos a la dieta de los bebés varía en función de cada uno y también de las costumbres del entorno familiar. Se pueden tomar en polvo que se añade a la leche, los purés o la fruta. El arroz se puede introducir hervido y en papilla, mientras que el maíz puede ponerse también en las papillas o en pequeñas tortas, para que las mordisquee. 

Recuerda que los principales cereales que contienen gluten son el trigo, el centeno y la cebada.

Alternativas a los cereales

Los cereales son la principal fuente de hidratos de carbono y de fibra en la dieta. Si prescindimos de los cereales, se pueden obtener hidratos en las patatas y otros tubérculos, como pueden ser los boniatos. 

La fruta y la verdura aportan a los bebés la fibra y los nutrientes que necesita su organismo. La Asociación Española de Pediatría (AEP) aconseja ir introduciendo la fruta y verdura en las comidas, de forma variada y poco a poco, dejando las frutas que más alergias producen —como, por ejemplo, la fresa y el melocotón— y las verduras de hoja verde para el final.

¿Estriñen más los cereales sin gluten?

En el paso a la alimentación complementaria el sistema digestivo del bebé sufre unos cambios de adaptación que hay que tener en cuenta. Una consecuencia muy frecuente es el estreñimiento, ya que se reduce el consumo de líquidos

Asimismo, las papillas hechas con arroz pueden hacer que el niño tenga más dificultad para formar las heces, situación que se puede solventar añadiendo más fibra a su dieta y aumentando las tomas de agua

¿Cuándo se recomienda introducir el gluten?

Por ahora, la recomendación de la AEP es introducir el gluten entre los cuatro y los 11 meses de edad, preferentemente a los seis meses y hacerlo en poca cantidad y progresivamente. Una vez que se ha introducido el gluten se debe aumentar gradualmente teniendo en cuenta las necesidades nutricionales del bebé y su tolerancia. 

¿Cómo detectar reacciones alérgicas alimentarias?

Las reacciones a los alimentos aparecen nada más tomarlos y son fáciles de detectar por los signos externos que producen: manchas en la piel, labios y párpados hinchados, vómitos o tos. En los casos más graves, se llegan a tener problemas para respirar, que es lo que se conoce como anafilaxia. Ante cualquier síntoma al introducir un nuevo alimento es importante acudir a un centro médico.