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Las personas con celiaquía no se consideran grupo de riesgo de infección por COVID-19. Así se manifiesta en el comunicado de la Sociedad Española de Enfermedad Celíaca (SEEC), emitido el 10 de marzo de 2020 en relación con el coronavirus, donde se detalla que “no se ha comunicado hasta el momento que el padecer enfermedad celíaca incremente el riesgo de contagio ni la gravedad de la enfermedad”. 

En este documento sí se hace mención, sin embargo, a un subgrupo de pacientes celíacos que pueden presentar una mayor susceptibilidad a desarrollar ciertas infecciones, como son las causadas por las bacterias Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae y Neisseria meningitidis y algunos virus, como la influenza —el virus de la gripe— y el del herpes zóster. A este subgrupo pertenecen las personas que presentan desnutrición, falta de vitamina D, alteraciones en la permeabilidad de la mucosa intestinal y cambios en su microbiota intestinal: un conjunto de patologías que se pueden desarrollar en aquellas personas celíacas que no siguen de forma estricta una dieta sin gluten. Por ello, la SEEC recalca la importancia de seguir de manera rigurosa y estricta la dieta sin gluten.

La prevención está en tus manos

La mejor forma de protegernos frente a la COVID-19 es seguir de forma sistemática las recomendaciones de las autoridades sanitarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve las siguientes: 

  • Lavarse las manos con frecuencia: el jabón mata al coronavirus. Si se está en la calle o en un lugar sin acceso a agua y jabón, se puede utilizar un desinfectante a base de alcohol.
  • Mantener el distanciamiento físico de entre 1,5 y 2 metros: el coronavirus se transmite a través de las gotículas que se expulsan al estornudar y al toser, y también a través de las que se encuentran en la saliva.  Cuando no se puede mantener esta distancia, es obligatorio el uso de mascarilla en mayores de seis años en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público.
  • Toser en el codo o sobre un pañuelo desechable.
  • No tocarse los ojos, la nariz ni la boca, ya que el coronavirus entra en el organismo a través de las mucosas.
  • Tener una adecuada limpieza en el hogar, haciendo hincapié en los pomos de las puertas, en los interruptores de la luz, etc. 

Preguntas frecuentes sobre celiaquía y COVID-19

  • ¿Está garantizado el abastecimiento y suministro de productos sin gluten en los supermercados y en las tiendas especializadas? 
    Sí, por supuesto. En el caso concreto de Schär, por ejemplo, todas nuestras fábricas y almacenes, así como la logística en todo el mundo, no han sufrido restricciones y seguimos esforzándonos a diario para que los consumidores puedan seguir disfrutando de nuestros productos sin gluten.
  • ¿Puedo ir al médico durante la pandemia? 
    Sí, siempre que sea necesario —o que el médico así lo haya indicado— y se sigan las pautas establecidas. Ya se va recuperando la normalidad y los hospitales españoles tienen zonas libres de la COVID-19 para seguir con su labor asistencial. No obstante, todavía no se han restablecido todos los servicios sanitarios, por lo que puede haber ocasiones en las que la cita se retrase o sea vía telefónica.
  • Durante el confinamiento, ¿cómo debo cuidar los niveles de vitamina D? 
    En un comunicado hecho público el 14 de abril de 2020, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) recomienda reforzar el consumo de alimentos ricos en vitamina D, tales como los pescados, los huevos, el aguacate,… ¡y no olvidar la exposición al sol! Durante 10 o 15 minutos al día y preferiblemente en las horas centrales del día con el sol alto y procurando no quemar la piel. En otras épocas las cremas de protección solar son recomendables, pero en este caso no, porque su uso disminuye mucho la producción de vitamina D.

Consejos y recomendaciones para la pandemia

La crisis sanitaria generada por la COVID-19 nos ofrece un tiempo propicio para rescatar algunas tareas que algunas veces dejamos en un segundo plano como, por ejemplo: 

  • Cuidar la alimentación. Al estar más tiempo en casa podemos planificar mejor las comidas. Un menú semanal y una lista de la compra adecuada a cada receta serán de gran ayuda.
  • Ordenar la despensa. Es clave para saber con exactitud qué alimentos tenemos y cuáles hacen falta. También es importante poner todos aquellos productos con fecha de consumo preferente próxima en un lugar más visible para utilizarlos antes.
  • Buscar nuevas recetas. Es hora de innovar y salir de la monotonía preparando nuevas recetas. Además de los clásicos, puedes preparar nuevos platos, frescos y sabrosos, para dar la bienvenida al verano como se merece.
  • Seguir un plan de actividad física. Estar activo es clave para mantener un buen estado de salud física. El hecho de estar más tiempo en casa no debe ser una excusa, ya que hay innumerables modalidades de ejercicios adaptados a las características de la vivienda y al espacio disponible. Además, en todas las regiones en España ya está permitido pasear o correr al aire libre.
  • Controlar el estrés. Planificar actividades que ayuden a reducir la carga de estrés y la ansiedad durante el confinamiento es vital. No hay que olvidar dedicarle unos minutos al día a la relajación: una de las maneras más simples es practicando la respiración profunda.