La celiaquía puede desarrollarse durante la infancia de un niño, a menudo alrededor de los seis meses de edad, una vez que el bebé es destetado y empieza a comer alimentos que contienen gluten. El gluten es una proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada o el centeno. La celiaquía es una enfermedad autoinmune en el que el cuerpo ataca al gluten con anticuerpos, causando daño al intestino y síntomas variados como dolor de estómago o problemas de crecimiento.
Aprende todo lo que necesitas saber sobre la celiaquía en los bebés, incluidos los síntomas y signos a tener en cuenta, así como el tratamiento y qué hacer si tu bebé tiene celiaquía.
¿Pueden los bebés tener celiaquía?
La celiaquía afecta aproximadamente a una de cada 100 personas y puede desarrollarse en cualquier momento después de la introducción del trigo u otros alimentos que contienen gluten en la dieta de un bebé. Por lo general, esto ocurre entre los 6 y 9 meses de edad, y los científicos están investigando si el momento o la forma en que se introduce el gluten influyen en el desarrollo de la celiaquía.
Algunos niños con celiaquía pueden desarrollarla muy rápidamente después de su primera exposición al gluten, mientras que otros es posible que no experimenten síntomas hasta años después.
¿Mi bebé tendrá celiaquía?
La celiaquía tiene un componente genético. Si la madre, el padre o un hermano del bebé tienen celiaquía, existe un 10% de probabilidad de que el niño también desarrolle la enfermedad. En estos casos, es muy importante evaluar al niño ante los primeros síntomas.
En cuanto a la celiaquía en bebés lactantes, parece ser muy improbable que un bebé desarrolle la enfermedad antes de comer alimentos que contengan gluten. Aunque algunas investigaciones sugieren que las madres pueden pasar algo de gluten a la leche materna si consumen alimentos que contienen gluten. De hecho, muchos médicos piensan que es más probable que las pequeñas cantidades de gluten que llegan al bebé a través de la lactancia sean útiles como primera exposición limitada al gluten.
También es más probable que un niño con síndrome de Down, diabetes tipo 1 u otra afección autoinmune desarrolle celiaquía.
Signos y síntomas de la celiaquía en bebés
Los bebés con celiaquía reaccionan al gluten de diversas formas en términos de gravedad y aparición de los síntomas tras la ingesta. Algunos niños experimentan síntomas a los pocos minutos u horas de consumir gluten, y estos síntomas pueden desaparecer con bastante rapidez. Otros pueden desarrollar síntomas más lentamente y estos pueden durar varios días o incluso semanas. Muchos niños tendrán síntomas leves que son fáciles de pasar por alto, como gases, dolor abdominal, estreñimiento o diarrea. Otros pueden tener síntomas más graves/importantes o persistentes, que incluyen un crecimiento deficiente o una pérdida de peso.
Otros síntomas a tener en cuenta en los bebés que pueden tener celiaquía son vómitos, hinchazón, irritabilidad o falta de interés en jugar, y caca de bebé maloliente.
Qué hacer si mi bebé tiene síntomas de la celiaquía
Si tu hijo tiene alguno de los síntomas mencionados anteriormente, debes informar a su pediatra. Pueden sugerir realizar ciertas pruebas para identificar cuál podría ser el problema. Es importante no cambiar la dieta del niño en esta etapa, ya que las pruebas para la celiaquía no darán un resultado correcto si no hay gluten en la dieta.
Por lo general, la celiaquía tiene un diagnóstico de dos etapas. Primero se usa un análisis de sangre para detectar los anticuerpos producidos por el sistema inmunológico para atacar el gluten. Si los resultados están por encima de 10 veces del valor de referencia, es posible que no haya que realizar una biopsia y se pueda confirmar directamente la celiaquía.
No hay que asustarse si a tu bebé le diagnostican celiaquía. Los bebés suelen responder bien al tratamiento con la dieta sin gluten. La mayoría de los niños se sienten significativamente mejor después de solo dos semanas con la dieta y con el tiempo recuperan una altura y un peso normales. Se cree que la celiaquía es una de las afecciones menos diagnosticadas, y posiblemente más personas la tienen y no son conscientes porque no han sido diagnosticados. Un diagnóstico de celiaquía abre el camino hacia la buena salud mediante el estricto cumplimiento de una dieta libre de gluten.
La celiaquía no tiene cura ni en bebés, niños o adultos.
Celiaquía, intolerancia o sensibilidad
La celiaquía, la sensibilidad al gluten no celiaca y la alergia al trigo a menudo se confunden en bebés y pacientes de todas las edades. Todos ellos involucran alguna forma de trastorno a las proteínas que se encuentran en los cereales y los síntomas pueden ser muy similares.
La sensibilidad al gluten no celíaca, mal llamada en ocasiones intolerancia al gluten, describe la condición de las personas que no pueden tolerar el gluten y experimentan síntomas similares a los que tienen la celiaquía, pero sin sufrir daño intestinal. Hasta un 6% de los españoles tiene sensibilidad al gluten, una prevalencia casi 6 veces mayor de las personas que tienen celiaquía. Los síntomas de la sensibilidad al gluten no celiaca pueden aparecer y desaparecer, pero la celiaquía siempre es permanente. Esta patología es bastante infrecuente en bebés y niños.
La alergia al trigo es una reacción alérgica a los alimentos que contienen trigo. La reacción alérgica puede ser causada por comer trigo y, en algunos casos, por inhalar harina de trigo. La alergia al trigo es una alergia común entre los niños pequeños, pero muchos la superarán con la edad.
Tratamiento de la celiaquía en bebés
El único tratamiento para la celiaquía es una dieta estricta 100% libre de gluten, y debe seguirse de por vida. Es importante hacer la transición de tu bebé a una dieta sin gluten lo más rápido posible para aliviar los síntomas y revertir el daño en el intestino delgado.
Buscar el consejo y el apoyo de una asociación o un dietista-nutricionista te ayudará a obtener la información que necesites sobre la dieta libre de gluten y a asegurarte de que tu hijo esté bien alimentado. También será importante asegurarte de que todos los cuidadores del niño conozcan la afección, incluidos los miembros de la familia, los amigos y los maestros.
Cómo prevenir la celiaquía en los bebés
Hasta donde se sabe actualmente, no hay forma de prevenir que un niño desarrolle la celiaquía. Sin embargo, la investigación médica está comenzando a investigar algunas de las variables que pueden tener un impacto en si un bebé que está genéticamente predispuesto finalmente desarrollará la afección.
Aunque la lactancia materna no desempeña un papel protector, el mejor momento para introducir el gluten en la dieta del bebé es entre los cuatro y los seis meses de edad, y preferiblemente durante la lactancia. Sin embargo, la investigación en este campo está en curso y se conoce poca información sobre las cantidades exactas de gluten que se deben administrar a un bebé durante el período de "ventana de oportunidad" de los meses cinco y seis. Por el momento, los expertos coinciden en que el gluten debe introducirse antes de los siete meses de edad.