Los aditivos se identifican con la letra E en las etiquetas de los alimentos. Se añaden a los alimentos para prolongar su duración, intensificar su aroma o sabor, mejorar su aspecto o simplificar su procesamiento. Todos los aditivos alimentarios deben haber sido inspeccionados y autorizados explícitamente por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en inglés). Normalmente, los aditivos no contienen gluten; en caso de que lo contengan, esto tiene que indicarse en la lista de ingredientes conforme a la normativa del «Etiquetado de alérgenos».