Intolerancia a la lactosa en las personas celiacas

Intolerancia a la lactosa en las personas celiacas

La intolerancia a la lactosa es muy común en la población española. Además, tiene relación con la celiaquía ya que ambos trastornos se dan en la misma parte del cuerpo.

¿Qué es la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa es un trastorno digestivo en el que las personas que la padecen de la enzima lactasa por lo que su cuerpo no es capaz de digerir y absorber este azúcar.

La enzima lactasa es la encargada de digerir la lactosa para el organismo. En algunas personas esta enzima está ausente o el organismo produce muy poca. Esto se traduce en una falta de digestión de la lactosa en partículas más pequeñas (glucosa y galactosa) por lo que el sistema digestivo no la puede asimilar y produce síntomas.

La lactosa queda sin digerir en el intestino y llega intacta al colón al no haber sido absorbida. Allí, las bacterias del colón la utilizan como nutriente y producen fermentación. Tras este proceso, se producen los signos típicos de la intolerancia a la lactosa como sed excesiva y problemas relacionados con la digestión (gases, diarrea, hinchazón y dolor abdominal) después del consumo de productos lácteos.

En nuestro país, este trastorno lo padecen hasta un 50% de españoles según datos de la Sociedad Española de Patología Digestiva.

Relación entre la celiaquía y la intolerancia a la lactosa

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La coincidencia entre estos dos trastornos se da en la primera parte del intestino delgado, en el duodeno. Los celiacos antes de ser diagnosticados cuando consumen gluten dañan las vellosidades del intestino. Se da la casualidad de que en esa misma región es donde el organismo produce la lactasa. Por ese motivo existe una alta probabilidad de que el organismo disminuya su producción de lactasa como un efecto secundario del daño provocado por el gluten en las vellosidades.

Al diagnosticarse la celiaquía e introducir la dieta sin gluten, el intestino se recupera y puede llegar a volver a tolerarse la lactosa e en los casos donde haya relación.

 

Dieta para la intolerancia a la lactosa

Las personas intolerantes a la lactosa pueden elegir fácilmente productos lácteos sin lactosa ya que hoy en día hay una amplia gama disponibles de estos productos. Es importante recalcar que la tolerancia es individual y que hay personas que pueden llegar a tolerar bien muchos productos lácteos como el queso de pasta dura, porque en ellos la lactosa ya está degradada de forma natural.

Disfrutar comiendo sin gluten y sin lactosa

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En Schär también ofrecemos una amplia variedad de productos sin gluten y sin lactosa para que los celiacos puedan seguir disfrutando de los mismos productos de siempre. Para muchas personas con algún trastorno relacionado con el gluten es difícil seguir a diario una dieta sana y variada y que tenga buen sabor al mismo tiempo.

Muchos de los panes, panecillos, harinas, pasta, snacks, galletas y dulces de Schär, así como nuestra Pizza Margherita o Prosciutto e Fungui, no contienen gluten ni lactosa y tienen un sabor delicioso. Aquí encontrarás un resumen de los productos sin gluten y sin lactosa de Schär.

 

Diferencias entre intolerencia a la lactosa y alergia a la proteína de la leche de vaca

Los términos “alergia a la proteína de la leche de vaca” e “intolerancia a la lactosa” a menudo se confunden o se usan como sinónimos. Pero existen diferencias importantes que afectan a la dieta diaria.

Aunque la alergia a la leche es muy poco común en adultos es una de las alergias más frecuentes en niños. Las proteínas de la leche de vaca son responsables de la reacción alérgica. Los síntomas ocurren muy rápidamente después de consumir algún producto que contenga leche de vaca. Además de diarrea e hinchazón, entre los síntomas típicos se incluyen erupciones cutáneas con prurito, asma, dermatitis atípica y, en casos extremos, shock anafiláctico, que puede llevar a un paro cardiaco. En la mayoría de casos los niños superan la alergia a los diez años de edad.

 

Dieta para la alergia a la leche

Las personas con alergia a la leche deben evitar por completo la leche y los productos lácteos procedentes de la proteína de la vaca. Hoy en día, hay disponibles una gran variedad de alternativas basadas en vegetales como sustitutos para la leche, la nata, el yogurt y el queso.

Es importante comprobar el etiquetado ya que los productos lácteos sin lactosa no son aptos para personas con alergia a la proteína de la leche de vaca.