Trastornos autoinmunes, alergias e intolerancias alimentarias, ¿cuál es la diferencia?

Trastornos autoinmunes, alergias e intolerancias alimentarias, ¿cuál es la diferencia?

Muchas veces habrás escuchado hablar de la celiaquía como una alergia o intolerancia al gluten o tú mismo las habrás utilizado como sinónimos de la enfermedad celiaca.

Pero, ¿sabes realmente que diferencias existen entre las alergias, intolerancias alimentarias o trastornos autoinmunes? ¡Te lo contamos!

Alergia alimentaria

Una alergia alimentaria es la reacción excesiva del sistema inmunitario ante la ingesta de un alimento. La reacción se produce inmediatamente y afecta principalmente a la piel, mucosas y vías respiratorias, aunque también podrían aparecer síntomas gastrointestinales.

Las alergias alimentarias más comunes suelen ser alergia a los frutos secos como los cacahuetes, marisco o huevo. En estos casos el sistema inmunitario reacciona ante componentes proteínicos del alimento en cuestión. Para las personas con estas alergias incluso las cantidades más pequeñas de estos alimentos bastan para que se produzcan los síntomas, de manera que deben evitarse incluso las trazas de los alimentos.

Para proteger a las personas alérgicas, en la Unión Europea es obligatorio indicar en las etiquetas de los alimentos envasados y no envasados destinados al consumidor final si contiene alguno de los 14 alérgenos más frecuentes.

Intolerancia alimentaria

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Las principales diferencias entre la intolerancia alimentaria y la alergia alimentaria son que las intolerancias no están relacionadas con una reacción sistema inmune, los síntomas no se producen hasta varias horas después del consumo y suelen ser más bien síntomas gastroinestinales.

Las intolerancias alimentarias están vinculadas con la carencia de una enzima que se encarga de digerir ciertos componentes alimenticios transformándolos en sustancias más pequeñas que el cuerpo puede asimilar.

Para entenderlo mejor, veamos el ejemplo de la intolerancia a la lactosa. Esta intolerancia es relativamente común y se da en personas que carecen de la enzima lactasa. Si esta enzima está ausente la lactosa no se puede dividir y, por tanto, no puede ser ni absorbida ni asimilada por el organismo, lo que produce los típicos síntomas como la hinchazón, diarrea y dolor de estómago.

Al contrario que las personas alérgicas, es frecuente que haya una tolerancia individual y por tanto, dependiendo de cada persona se pueda tolerar una cierta cantidad del alimento en cuestión. En los casos en los que se tolera mayor cantidad, estas personas no se deben preocupar de forma estricta por las trazas.

Trastorno autoinmune

En un trastorno autoinmune el sistema inmunitario ataca las células sanas de su cuerpo por error dañando tejidos del organismo.

La principal diferencia entre trastorno autoinmune y alergia es que, aunque en ambos se activa el sistema inmune, lo hace de forma diferente. En el caso de los trastornos autoinmunes se dañan órganos o componentes de nuestro propio cuerpo.

Un ejemplo común de trastorno autoinmune es la diabetes de tipo 1. Este trastorno provoca que haya una reacción autoinmune en la que el organismo ataca y destruye el propio tejido del páncreas impidiendo la producción de insulina y por tanto la posterior asimilación de la glucosa.

Después de haber leído este artículo puede entenderse mejor que la celiaquía es un trastorno autoinmune pero no es una intolerancia ni una alergia. Por otro lado, sí que existiría la alergia al trigo (que no al gluten) y el caso de la sensibilidad al gluten/trigo no celiaca que sería el más complejo dado que no responde a ninguna de estas tres opciones, según las investigaciones que se conocen hasta el momento.