Es lo que se conoce como celiaquía refractaria y se da en aproximadamente el 5% de los celiacos, según el estudio Enfermedad celíaca refractaria, publicado en la revista Gastroenterología y Hepatología. Es importante que antes de pensar en una posible celiaquía refractaria se verifique que se está cumpliendo la dieta sin gluten de forma estricta y de que no existen otros factores responsables o desencadenantes como, por ejemplo, la toma de algunos medicamentos.
La celiaquía refractaria fue descrita por primera vez por el gastroenterólogo alemán J.S. Trier en 1978 para hacer referencia a aquellos pacientes que habían sufrido atrofia en sus vellosidades intestinales —una de las principales lesiones que se pueden ver en el intestino de las personas con enfermedad celíaca— y tenían diarreas continuas, a pesar de mantener una dieta sin gluten durante meses. Debido a que hay muy pocos casos, todavía no existe un protocolo consensuado para estos pacientes y es frecuente que se diagnostique por exclusión.
Los datos del estudio Enfermedad celíaca refractaria: cuando la dieta sin gluten no sana, publicado en la revista Clínica de Medicina de Familia en 2016 y pese a que los casos son pocos, apuntan a que el perfil más habitual es de mayores de 50 años y con mayor frecuencia en mujeres que en hombres.
La celiaquía refractaria puede aparecer tanto en pacientes que acaban de ser diagnosticados de celiaquía como en las personas celíacas que llevan ya varios años de evolución. Lo importante es, en cualquier caso, saber detectarla a tiempo para poder establecer las medidas terapéuticas adecuadas. ¿Conoces los síntomas? Te damos las claves para que puedas identificarlos.