En el caso de los adultos, y tal y como se indica en el Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca, si los anticuerpos son positivos hay que efectuar una gastroscopia para analizar el duodeno y recoger una muestra para biopsia.
Existen casos en los que, aunque el resultado de estos anticuerpos sea negativo, sí que podemos estar ante celiaquía, por los síntomas, por tener unos marcadores genéticos específicos de la enfermedad o estar en alguno de los grupos de riesgo para desarrollarla. En cualquiera de estos casos, para confirmar la celiaquía hay que recurrir a una biopsia.
La celiaquía es una enfermedad de origen autoinmune: el propio sistema inmunológico de la persona afectada ataca al gluten, porque lo considera un agente extraño. Ese ataque lo hace a través de la generación de anticuerpos que se dirigen específicamente a la transglutaminasa. Pero no solo a ella ya que también hay otros anticuerpos implicados en la celiaquía, como el anti-endomisio (anti-EmA) y los anti-péptidos deaminados de gliadina (anti-DGP), que también se producen para eliminar el gluten. Por eso, conocer sus niveles es un elemento importante para el diagnóstico de la enfermedad celíaca.