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En el caso de los adultos, y tal y como se indica en el Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca, si los anticuerpos son positivos hay que efectuar una gastroscopia para analizar el duodeno y recoger una muestra para biopsia. 

Existen casos en los que, aunque el resultado de estos anticuerpos sea negativo, sí que podemos estar ante celiaquía, por los síntomas, por tener unos marcadores genéticos específicos de la enfermedad o estar en alguno de los grupos de riesgo para desarrollarla. En cualquiera de estos casos, para confirmar la celiaquía hay que recurrir a una biopsia. 

La celiaquía es una enfermedad de origen autoinmune: el propio sistema inmunológico de la persona afectada ataca al gluten, porque lo considera un agente extraño. Ese ataque lo hace a través de la generación de anticuerpos que se dirigen específicamente a la transglutaminasa. Pero no solo a ella ya que también hay otros anticuerpos implicados en la celiaquía, como el anti-endomisio (anti-EmA) y los anti-péptidos deaminados de gliadina (anti-DGP), que también se producen para eliminar el gluten. Por eso, conocer sus niveles es un elemento importante para el diagnóstico de la enfermedad celíaca. 

¿Qué es la transglutaminasa?

La transglutaminasa tisular es el antígeno que genera el propio organismo en los pacientes que tienen celiaquía. Un antígeno es una sustancia externa al organismo y que pone en alarma al sistema inmunológico porque la considera un enemigo. Cuando una persona con celiaquía toma un alimento con gluten, su sistema inmunitario se activa y ataca a la transglutaminasa tisular. 

Pruebas serológicas

La observación de los anticuerpos antitransglutaminasa se hace a través de pruebas serológicas. De esta forma, a través de un sencillo análisis de sangre se puede saber la cantidad de anticuerpos, tanto IgG como IgA, que genera una persona. 

Los anticuerpos antitransglutaminasa tisular son los que más se emplean porque son los más informativos: cuando son positivos se relacionan con lesiones en las vellosidades intestinales, que es lo que hace que el intestino no pueda absorber los nutrientes y se produzcan diarreas y malabsorción de los nutrientes. 

¿Qué significa la presencia de anticuerpos en el análisis de sangre?

Si los niveles de anticuerpos están elevados podemos estar ante una probable celiaquía, tal y como se describe en el Protocolo para el diagnóstico precoz de la enfermedad celíaca, documento elaborado por el Ministerio de Sanidad en 2018. 

Pero los valores de anticuerpos en sangre no se pueden considerar por sí solos para diagnosticar la celiaquía, porque los análisis de estos anticuerpos son menos sensibles en los adultos que en los niños. Por eso, a la determinación de anticuerpos antitransglutaminasa hay que añadir la de otros anticuerpos que se producen para eliminar el gluten, como son péptidos deaminados de gliadina (anti-DGP), y analizarlos sobre todo en menores de 18 meses y en las personas que tienen deficiencia de IgA total por otras causas. El diagnóstico de la celiaquía se confirma mediante la realización de pruebas histológicas —una biopsia intestinal—.  

Los anticuerpos y los trastornos inmunitarios

Los trastornos inmunitarios engloban una amplia variedad de patologías, pero todas tienen en común una alteración en el sistema inmunológico: el cuerpo reacciona ante un agente extraño produciendo anticuerpos para eliminarlo. 

En el caso concreto de la celiaquía, el organismo produce una reacción inmunitaria que se manifiesta con síntomas como vómitos, diarreas, inflamación del abdomen y una mala absorción de los alimentos, entre otras sintomatologías. Todas las personas diagnosticadas de celiaquía deben seguir una dieta estricta sin gluten para evitar el desarrollo de complicaciones intestinales graves y los problemas para absorber los nutrientes necesarios. 

No obstante, el seguimiento de una estricta dieta sin gluten consigue mantener el sistema inmunitario sin alteraciones, lo que hace que los niveles de anticuerpos se normalicen.