¿Cómo ayuda la dieta sin gluten a combatir la celiaquía?
La celiaquía es una enfermedad autoinmune que se activa con la presencia de gluten en los alimentos. Cuando una persona tiene celiaquía, su sistema inmunitario identifica erróneamente el gluten —una proteína presente en cereales como el trigo, la cebada y el centeno, y sus derivados— como un cuerpo extraño y lo ataca produciendo anticuerpos. Estos anticuerpos dañan el revestimiento del intestino delgado que, con el paso del tiempo, no puede absorber todos los nutrientes que el organismo necesita para estar sano.
El único tratamiento que existe para la celiaquía es seguir una dieta sin gluten de por vida. No se conoce aún ninguna cura para esta enfermedad.
Cuando a una persona se le diagnostica celiaquía y sigue una estricta dieta sin gluten, algunos síntomas como la distensión abdominal, el dolor estomacal, la diarrea o el estreñimiento, entre otros, deberían desaparecer con rapidez. Con el tiempo, el revestimiento intestinal debería recuperarse, por lo que los problemas derivados de la hipoabsorción de los nutrientes, como la anemia ferropénica, también deberían mejorar e incluso remitir por completo.
La dieta sin gluten es un tratamiento eficaz que ayuda a reducir el riesgo de que se produzcan complicaciones a largo plazo asociadas con la celiaquía, como la anemia y la osteoporosis, en caso de seguir tomando gluten.