Es posible que te sorprendas al saber que el sorgo es el quinto cereal sin gluten más cultivado del planeta. Pese a que es muy popular en su África y Asia nativas, aún tiene que conquistar la escena gastronómica de otras partes del mundo. En Schär, ¡tenemos la misión de cambiar esto! Este pequeño grano no solo está lleno de nutrientes, sino que es increíblemente versátil para cocinar y aporta nuevos sabores y texturas a tu cocina. En Schär, ya utilizamos el sorgo como ingrediente clave en muchos de nuestros productos más vendidos y queremos dar a conocer sus beneficios.
A continuación, te presentamos todo lo que necesitas saber para empezar a utilizar en tus recetas este antiguo cereal.
¿Qué es el sorgo?
El sorgo es el nombre más común (al menos en el mundo de habla inglesa) que se le da al grano comestible del cereal sorgo bicolor. Dependiendo de la parte del mundo en la que se encuentre, también se conoce como mijo grande, milo, mijo indio, durra, chalú, maíz de Guinea (África occidental), kaoliang (China) o jowar, cholam o jonna (India).
Se cree que el sorgo se comenzó a cultivar en África hace unos 8000 años y, en Asia, se lleva cultivando desde hace al menos 4000 años. Aunque se puede cultivar para forraje animal, etanol y escobas y cepillos, es una fuente de alimento extremadamente nutritiva. Y ahora es un ingrediente básico en varias partes de África y América Central, Australia, China, India y México.
Su popularidad mundial puede explicarse por su resistencia en el cultivo: tiene una cáscara gruesa que le permite soportar la sequía y el calor extremo; y requiere menos agua o fertilizantes que otros cereales. Eso no solo hace que el sorgo sea mejor para el medio ambiente, sino que también lo hace más barato para los consumidores.