6. Temperatura del aceite: es mejor precalentar la grasa algunos minutos a aprox. 60 - 80 °C y luego llevarla hasta la temperatura ideal para freír, aprox. los 170 ºC. En caso de que no se tenga un termómetro para controlar, se puede echar un dadito de pan blanco en la grasa caliente: si se dora exactamente un minuto después, se ha alcanzado la temperatura correcta.
7. Proporciones: la proporción del alimento frito con el aceite de freír debe ser de 1:10, como máximo 1:15. Si se colocan demasiados alimentos fríos, la temperatura baja demasiado.
8. Tiempo: fríe todos los alimentos tan brevemente como sea posible. El alimento frito debe quedar dorado.
9. Escurrir la grasa: después de freír, deja que los alimentos se escurran bien. Si los mantienes calientes hasta el momento de servir, puede penetrar menos grasa en el interior y, por lo tanto, el alimento frito es, en general, menos grasiento.
10. Cambiar el aceite usado: si el aceite de freír se ha oscurecido significativamente, se ha puesto espeso, huele o tiene un sabor amargo y rancio, y al calentarlo forma más humo y espuma de lo normal, es imprescindible cambiarlo.