Y precisamente reuniéndose alrededor de “algo bueno” los hombres y las mujeres de cualquier época, clase social o precedencia se han conocido, se han enamorado, han tomado grandes y pequeñas decisiones, han afianzado sus relaciones familiares o de amistad. Compartir ese momento es algo extraordinariamente humano y nadie debe ser excluido a causa de una elección impuesta por su salud.
Por eso cuando imaginamos nuestros Dolci Capolavori pensamos que teníamos que hacerlos “a lo grande”: una línea de dulces sin gluten para compartir, que diera a todo el mundo las posibilidad de saborear un dulce momento con sus seres queridos, sin renunciar al gusto, las sonrisas y las ganas de estar juntos que todos necesitamos.