El sutil aroma de las galletas, la esponjosidad del pan recién hecho o la elasticidad de la masa para pasta…
La harina de trigo tradicional lleva gluten, de ahí que se use en tantísimas recetas: el gluten es imbatible. Es más, no hay ninguna proteína que se le parezca. Al elaborar la masa, el gluten es, tan solo con añadirle agua y mezclarlo de forma consistente, lo que aportará esa elasticidad y manejabilidad tan características. Por otro lado, en el caso de los productos sin gluten, la clave de la calidad de la masa reside en que se usen las cantidades justas de cada ingrediente.
No todas las harinas son iguales: El secreto está en el mix
Todos sabemos que la harina de trigo lleva gluten. Sin embargo, el verdadero reto está en encontrar la combinación perfecta de sustitutos sin gluten. En el caso del pan, por ejemplo, la concentración de almidón lo hace más ligero y le ayuda a subir, mientras que la harina le da ese sabor tan especial y lo mantiene como recién hecho durante más tiempo.
Gracias al uso de una gran variedad de ingredientes sin gluten de calidad, podemos producir diferentes mix de harina. Por ejemplo, al usar harinas de maíz, arroz integral y trigo sarraceno, combinadas con harina de lenteja, sorgo, mijo, almidones de origen vegetal (maíz, patata, tapioca, arroz) y una mezcla de fibras vegetales y espesantes, conseguimos crear productos de panadería lo más parecidos posible a los que contienen gluten, tanto en color como en sabor, volumen y consistencia.
Con el objetivo de garantizar el éxito en tus experimentos culinarios sin gluten, Schär ha desarrollado una completa selección de preparados para distintos tipos de masas y elaboraciones. Todos ellos han sido creados para asegurar el éxito de tus recetas.