Pero no siempre es así cuando se compra en una tienda. A veces, los fabricantes añaden agentes espesantes, emulsionantes, estabilizadores y otros ingredientes que contienen gluten.
Es más: si la mayonesa o cualquiera de sus ingredientes se producen en una planta que también procesa trigo u otros productos con gluten, puede producirse una contaminación cruzada que haga que el gluten llegue a esta salsa. Busca siempre una mayonesa certificada como producto sin gluten, comprueba la lista de ingredientes o contacta con el productor para asegurarte de que es totalmente segura para las personas con celiaquía.
Otro problema que los celíacos y otras personas con sensibilidad al gluten deben tener en cuenta es la contaminación cruzada que puede darse al compartir botes de esta salsa. Si eres especialmente sensible al gluten, es buena idea tener en el frigorífico un bote de mayonesa que solo uses tú. Así te asegurarás, por ejemplo, de que nadie ande metiendo cubiertos con restos de alimentos con gluten en tu mayonesa. Otra opción es usar botes que solo haya que apretar para dosificarla en tu plato.