Muchos de los cereales sin gluten son originarios de Asia, África o América. Algunos han sido olvidados con el tiempo aunque su sabor, propiedades y valores nutricionales los conviertan en una alternativa ideal para dietas sin gluten. En el proyecto de investigación RE-CEREAL nos centramos en la recuperación del mijo, el trigo sarraceno y la avena como importantes materias primas sin gluten y fomentamos su cultivo en la región alpina de Italia y Austria. “La innovación siempre ha sido el motor de nuestra empresa”, explica el presidente Ulrich Ladurner. “Hemos lanzado este proyecto porque combina la innovación con el respeto por los ciclos naturales y siempre nos hemos enorgullecido de procesar únicamente los mejores ingredientes para elaborar productos sin gluten”, añade Eduard Bernhart, director de Proyectos Agrícolas de Schär e Investigación Internacional para el Cultivo de Materias Primas Innovadoras.
Gracias al proyecto Interreg RE-CEREAL, el mijo, el trigo sarraceno y las avenas volverán a los Alpes y los agricultores dispondrán también de una alternativa al monocultivo de fruta, verduras, trigo y maíz. Dirigidos por el equipo de investigación y desarrollo de Schär, genetistas, químicos, agrónomos y nutricionistas de cuatro regiones alpinas trabajan para reavivar el cultivo tradicional de mijo, trigo sarraceno y avena en la zona alpina. No es una cuestión de nostalgia la que mueve a los investigadores, sino que su objetivo es la recuperación de cereales y pseudocereales sabrosos y nutritivos (aquéllos que también son aptos para necesidades nutricionales especiales).
En la primavera de 2019, una vez finalizados todos los ensayos, análisis, estudios e investigaciones bajo la supervisión de Schär, se desarrollarán variedades que atenderán a las necesidades de todos. Los agricultores necesitan obtener un rendimiento adecuado a partir del mijo, el trigo sarraceno y las avenas para que se conviertan en una alternativa interesante. Los fabricantes de alimentos exigen calidad, seguridad y unos valores nutricionales que aumenten o se mantengan. Y, por último, si bien no menos importante, los consumidores deben disfrutar del producto final.