Durante nuestros muchos años de experiencia en Schär, hemos creado una red de agricultores seleccionados en Italia, Austria y otras regiones europeas para el cultivo controlado de las materias primas más importantes. Hemos perfeccionado de manera gradual la plantación de arroz y maíz. El contrato con los agricultores abarca la totalidad del período que va desde la siembra hasta la recolección; es decir, hasta que el material se entrega y se acepta en los molinos de grano de Schär. Una vez que las harinas llegan a nuestras instalaciones de producción, deben someterse a nuevos controles de calidad antes de que puedan pasar a los hornos.
El plan de cultivo de Schär define la semilla que usan los agricultores, la zona de cultivo mínima, la producción y la distancia con los campos vecinos que deben guardar para poder entregar un grano no contaminado por gluten u otros alérgenos, metales pesados o toxinas fúngicas. Los agrónomos de Schär visitan la zona con periodicidad para comprobar la salud de las plantas y recolectan, toman medidas y recogen muestras para su análisis. Este asesoramiento y soporte intensivo es una gran ventaja para los agricultores.
“Aunque la documentación para un cultivo controlado implica una enorme cantidad de trabajo para los agricultores y para nosotros, es la única manera de asegurarnos una trazabilidad transparente en todo el proceso y de garantizar la seguridad”, explica Eduard Bernhart, Director de Proyectos Agrícolas de Schär.
El momento crucial es la recolección. Sobre todo en años con una climatología complicada, el maíz, por ejemplo, puede contaminarse con toxinas fúngicas. Por ello, para reducir considerablemente el riesgo, los agricultores de Schär lo entregan a los molinos concertados antes que los agricultores convencionales. Además, los conductores de los vehículos usados para recolectar deben presentar una documentación que garantice que sus equipos se han limpiado de forma exhaustiva. Si los cereales recogidos cumplen con las expectativas, el ciclo vegetativo termina en una situación en la que todos ganamos: Schär garantiza una excelente calidad sin gluten para la mayoría de sus materias primas y los agricultores agradecen el valor añadido que supone la información, los conocimientos, la supervisión y la seguridad de compra a un precio justo.
Aunque la cooperación con Schär es un trabajo duro para nuestros comprometidos agricultores, ellos se sienten orgullosos cuando ven que su material supera todos los obstáculos para la fabricación de las especialidades sin gluten de Schär y que están contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas con necesidades nutricionales especiales.