Este no era mi primer viaje fuera de Europa, y una vez que tuve organizados todos los vuelos y el alojamiento, mi siguiente y mayor preocupación era la comida. Después de ver los muchos videoblogs sobre los mercados de comida y la comida india, y pensar en tener que explicar lo que es el gluten me puse bastante nerviosa. Por eso me centré más en la idea de explorar el país y le quité prioridad a la comida. Apenas una semana antes de salir de mi casa en Malta, me aseguré de llevarme tanta comida, snacks y barritas de proteínas como pude, por si acaso me fuera imposible salir a comer fuera. Planificar con antelación es siempre lo mejor que se puede hacer, pero en realidad nunca sabes qué esperar hasta que estás allí. Para que te hagas una idea, el 50 % de mi maleta era comida y el otro 50 %, todo lo esencial para pasar 20 días. Así me fui a la India.
Antes de llegar
Hice una investigación exhaustiva para averiguar qué comer y qué no comer en la India, ya que es mejor ir con cuidado al consumir ciertos alimentos como frutas y verduras crudas, e incluso beber agua. Tener esto en mi mente sin gluten era todo un reto, un reto que estaba deseando afrontar.
En el trayecto
Había pedido a la aerolínea con la que viajaba que me proporcionara comidas sin gluten durante el viaje. Teniendo en cuenta que el viaje duraría más de 17 horas, las comidas en el avión eran cruciales. En el primer vuelo me sirvieron el desayuno y en el segundo, la cena. La comida era muy sabrosa y, sobre todo, ¡sin gluten! En el aeropuerto de Estambul, puedes encontrar varios restaurantes y cafeterías, pero ninguno de ellos se ocupa específicamente de dietas sin gluten.