Una invención galáctica: el desayuno

Una invención galáctica: el desayuno

Empezar bien el día con un rico desayuno sin gluten.

El comportamiento de cada persona es muy diferente en el desayuno. Hay personas que se levantan con un agujero en el estómago que tienen que llenar lo antes posible y otras a quienes no les entra nada más que una taza de café.

Sin embargo, los segundos deben tener en cuenta que saltarse el desayuno es como iniciar un viaje en coche sin llenar el depósito. Tarde o temprano tendrán que detenerse a llenarlo.

Así que, ¿por qué no pensarlo primero y empezar el día, o nuestro viaje diario, como debe ser?

Rellenemos el depósito de energía

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Tras unas ocho horas de sueño, el organismo necesita recargarse por la mañana y obtener energía de los nutrientes para recuperar el vigor necesario. Por eso es tan importante elegir qué comemos.

¿Pero cuál es el desayuno adecuado para empezar bien el día?

Un desayuno nutritivo, energético y equilibrado debe proporcionar entre el 20 % y el 25 % de las calorías consumidas durante el día. Los grupos de alimentos más útiles para este fin son:

  • Pan, tostadas y cereales
  • Leche, yogur y queso
  • Fruta o zumos naturales

¿Comes como un pajarillo o engulles?

Nuestro consejo para quienes no les gusta levantarse, sentarse a la mesa y atiborrarse es que elijan alimentos sabrosos y atractivos pero ligeros al mismo tiempo, como una rebanada de pan tostado con un poco de mantequilla y una cucharadita de mermelada, un cremoso yogur y hasta copos de cereales y fruta fresca de temporada.

Quienes se levantan con mucho hambre puede que necesiten una comida más copiosa. En este caso las raciones han de ser más abundantes. Lo importante es mezclar de forma equilibrada cereales y productos lácteos, fruta fresca y líquidos. De esta forma, el organismo obtiene todas las sustancias que necesita para recuperar la energía rápidamente y funcionar de forma eficiente, como siempre.

La primera comida familiar del día

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El desayuno es una comida de entre 10 y 20 minutos que puede influir en el resto del día. Si se hace bien, es todo un placer y organizarse el tiempo permite aprovechar al máximo esos minutos.

Veamos cómo:

  • Coloca los tazones, las tazas, los cubiertos y los vasos la noche antes de irte a dormir. Así evitarás perder el tiempo al despertarte, cuando sigues adormilado y necesitas unos minutos muy valiosos para dar lo mejor de ti mismo.
  • Pon la alarma diez minutos antes para reunir energías y pensar en lo que tienes que hacer, abrir el apetito en tu estómago y sentarte a la mesa deseando cosas buenas.
  • Concibe el desayuno como la primera comida familiar del día. Así, significará que te sientas a la mesa para empezar el día con las personas que más te importan