Los controles periódicos son recomendables para evitar la aparición de síntomas de carencia y otras complicaciones, y para supervisar el cumplimiento de la dieta (el seguimiento de la dieta por parte del afectado). Por regla general, se recomienda un examen a los 3 meses y al cabo de un año de diagnosticarse la celiaquía. A partir de aquí, sigue siendo recomendable someterse a los exámenes siguientes una vez al año (de por vida):
- Exploraciones clínicas: peso, altura, IMC, en los niños estado de pubertad, sensibilidad general
- Laboratorio: cuantificación de anticuerpos endomisio IgA o transglutaminasa tisular IGA, cuadro de sangre y, eventualmente, exámenes ampliados en función de las molestias
- Asesoramiento sobre alimentación
Se recomienda efectuar controles mediante biopsias en los casos de procesos sin complicaciones y al diagnosticar la celiaquía a pacientes a partir de 3 años de edad.