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Durante muchos años, el seguimiento de la enfermedad celíaca se interpretó principalmente como el control periódico de la serología. La negativización de los anticuerpos era considerada el principal indicador de una adecuada evolución, mientras que otros aspectos del tratamiento recibían menor atención. Sin embargo, con el avance de la evidencia científica y la experiencia clínica, hoy sabemos que esta mirada resulta insuficiente para comprender la complejidad del seguimiento.

En la actualidad, el seguimiento de la enfermedad celíaca constituye un proceso integral cuyo objetivo es acompañar la evolución del paciente a lo largo del tiempo. Esto implica evaluar la respuesta al tratamiento, detectar de manera temprana posibles complicaciones, identificar enfermedades asociadas, corregir deficiencias nutricionales y evaluar la adherencia a la dieta libre de gluten. Cada una de estas dimensiones aporta información diferente y resulta necesaria para comprender la evolución clínica de cada persona.

En este contexto, ninguna herramienta, por sí sola, puede responder todas las preguntas que surgen durante el seguimiento. La entrevista nutricional estandarizada realizada por un nutricionista experto continúa siendo el método de referencia para evaluar la adherencia a la dieta libre de gluten, ya que permite identificar errores involuntarios, dificultades en la implementación del tratamiento y situaciones de riesgo que muchas veces no son detectadas por otros métodos. Por su parte, la serología sigue siendo una herramienta fundamental para valorar la respuesta inmunológica al tratamiento, aunque presenta limitaciones importantes: no permite detectar pequeñas exposiciones repetidas al gluten y, por lo tanto, no debería utilizarse como único indicador de adherencia. Por otra parte, los estudios de laboratorio permiten identificar deficiencias nutricionales u otras alteraciones asociadas, mientras que la biopsia duodenal no forma parte del seguimiento de rutina y queda reservada para situaciones clínicas específicas.

Comprender el seguimiento desde esta perspectiva implica abandonar la idea de que un único estudio puede reflejar la evolución de la enfermedad. Así como el tratamiento de la enfermedad celíaca va mucho más allá de eliminar el gluten, el seguimiento también requiere una mirada integral, donde la evaluación clínica, la entrevista nutricional especializada, la serología y los estudios complementarios cumplen funciones diferentes y se complementan entre sí para prevenir, detectar y acompañar la evolución del paciente.

El verdadero valor del seguimiento no está en solicitar más estudios, sino en construir una mirada integral sobre la evolución del paciente. Comprender qué información aporta cada herramienta permite tomar mejores decisiones, prevenir complicaciones y acompañar la evolución de la enfermedad con un abordaje verdaderamente personalizado.

Nutricionista: María Paz Temprano.