La enfermedad celíaca es un trastorno autoinmune en el que la ingesta de gluten provoca una reacción inmunológica que daña la mucosa del intestino delgado. En la actualidad, el único tratamiento eficaz es seguir una dieta estricta libre de gluten de por vida.
Sin embargo, vivir sin gluten no implica únicamente eliminar ciertos alimentos. Para las personas con enfermedad celíaca, adoptar una alimentación segura supone aprender nuevas formas de elegir los alimentos, organizar la cocina y desarrollar hábitos que permitan sostener la dieta en el tiempo sin perder calidad nutricional ni el disfrute.
El gluten es una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno, así como en numerosos productos derivados. En personas con enfermedad celíaca, incluso pequeñas cantidades pueden desencadenar inflamación intestinal y síntomas digestivos o extraintestinales, hasta la aparición de otras enfermedades autoinmunes. Por este motivo, la dieta libre de gluten debe ser estricta y hasta el momento, para toda la vida.
Para lograr una alimentación segura, una herramienta fundamental es elegir productos que cuenten con certificación sin gluten. La presencia del símbolo correspondiente permite identificar rápidamente alimentos aptos para personas con enfermedad celíaca y brinda mayor seguridad en la selección diaria de productos, aunque chequear esto con los listados oficiales como el de ANMAT o de la ACA suele ser una opción de mayor seguridad.
Otro aspecto clave en la vida cotidiana es la prevención de la contaminación cruzada. Esto ocurre cuando alimentos naturalmente libres de gluten entran en contacto con utensilios, superficies o alimentos que sí contienen gluten.
Cada hogar puede organizar su cocina de diferentes maneras. Algunas familias prefieren mantener una cocina completamente libre de gluten, mientras que otras conviven con una cocina mixta. En ambos casos, es importante establecer ciertas pautas: utilizar utensilios exclusivos o bien higienizados, almacenar los productos sin gluten en espacios diferenciados siendo loa libres de gluten en la parte superior tanto de alacenas como heladera, evitar compartir tostadoras o aceites de fritura y mantener una correcta limpieza de superficies.
Una vez que la dieta libre de gluten está bien incorporada, el desafío pasa a ser construir una alimentación equilibrada. Muchas veces, al inicio del diagnóstico, la prioridad está puesta en reemplazar alimentos con gluten por sus versiones sin gluten. Sin embargo, una alimentación saludable para una persona celíaca debería basarse principalmente en alimentos naturalmente libres de gluten.
Frutas, verduras, legumbres, carnes, pescado, huevos, lácteos, frutos secos y cereales o pseudocereales sin gluten —como el arroz, el maíz, el mijo, el sorgo, la quinoa o el trigo sarraceno— pueden formar la base de una dieta variada y nutritiva. Priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados contribuye a mejorar la calidad nutricional de la alimentación.
Con información adecuada y una buena organización, las personas con enfermedad celíaca pueden llevar una vida plena y saludable. La dieta libre de gluten no solo es el tratamiento del trastorno, sino también una oportunidad para desarrollar una relación más consciente con la alimentación, basada en elecciones seguras, variadas y nutritivas.
Dra Gabriela Fedele
MN 124618
Medica especialista en Nutricion / Diplomada en Obesidad / Diplomada en enfermedad celiaca.
Instagram: @dragabrielafedele