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Reflexiones sobre las Guías ESsCD 2025

 

Las Guías 2025 de la ESsCD para el diagnóstico de la enfermedad celíaca en adultos constituyen un hito en la atención clínica. Construidas sobre la base de las recomendaciones publicadas en 2019, estas nuevas guías se desarrollaron mediante un riguroso proceso de consenso que combinó el método Delphi y el enfoque GRADE, garantizando transparencia metodológica y solidez científica.

Uno de los principales aportes de estas guías es la elaboración de algoritmos diagnósticos prácticos y basados en evidencia, diseñados para resolver situaciones clínicas frecuentes, como la presencia de atrofia vellositaria sin serología positiva. Además, se destaca el enfoque multidisciplinario y la incorporación de la perspectiva del paciente, reflejando una visión moderna de la atención en enfermedad celíaca.

Del intestino al sistema inmune: un cambio de paradigma

 

Históricamente, la enfermedad celíaca se ha considerado una patología centrada en el intestino, con la biopsia duodenal como estándar diagnóstico. Las guías 2025 mantienen la histología como referencia, pero introducen por primera vez la posibilidad de un diagnóstico sin biopsia en adultos menores de 45 años, bajo condiciones muy específicas.

En estos casos, el diagnóstico puede basarse únicamente en la serología cuando los niveles de anticuerpos IgA anti-TG2 son al menos 10 veces superiores al límite normal y se confirma el resultado en una segunda muestra de sangre. La decisión de omitir la biopsia debe realizarse en el ámbito de atención especializada y mediante un proceso de toma de decisiones compartido con el paciente.

Este enfoque, que ya se aplica en pediatría, reconoce la alta especificidad de ciertas pruebas serológicas y busca reducir la carga de procedimientos invasivos. Al mismo tiempo, subraya la importancia de contar con ensayos validados, estandarizados y con controles de calidad, para garantizar resultados confiables a nivel global.

Nuevas herramientas diagnósticas en el horizonte

 

La creciente relevancia de la serología como herramienta diagnóstica refleja un cambio más amplio: el paso hacia diagnósticos basados en el sistema inmune. La atrofia vellositaria no está presente en todos los pacientes ni es exclusiva de la enfermedad celíaca, y además existe variabilidad entre observadores en la interpretación histológica.


En este contexto, emergen biomarcadores innovadores, como la interleucina-2 (IL-2), liberada tras la exposición al gluten, que permiten detectar con alta sensibilidad la respuesta de linfocitos T específicos del gluten. Estos enfoques podrían permitir un diagnóstico preciso incluso en personas que ya siguen una dieta sin gluten, sin necesidad de biopsia ni de una carga prolongada de gluten.

La evidencia inmunológica y genética acumulada refuerza la idea de que la enfermedad celíaca es un trastorno sistémico mediado por células T, más allá del daño intestinal visible. Esto abre la puerta a una redefinición futura de la enfermedad, basada en la respuesta inmune al gluten y no exclusivamente en la enteropatía.

 

Diagnóstico, cribado y dieta sin gluten

 

A pesar de los avances, la mayoría de las personas con enfermedad celíaca continúan sin diagnóstico. Las guías apoyan el cribado dirigido a grupos de riesgo, aunque reconocen que muchas personas afectadas no presentan síntomas claros ni antecedentes familiares. Estudios poblacionales sugieren que los casos detectados mediante cribado pueden beneficiarse del tratamiento, lo que mantiene abierto el debate sobre estrategias de detección más amplias.

Para adultos que ya siguen una dieta sin gluten, las guías recomiendan un protocolo diagnóstico pragmático, que incluye una carga mínima de gluten (3 g por día durante al menos 6 semanas), junto con estudios genéticos HLA-DQ2/DQ8 y un acompañamiento clínico centrado en el paciente. También se proponen estrategias para reducir síntomas durante este proceso, como el uso de alimentos con bajo contenido en FODMAPs y la distribución del consumo de gluten a lo largo del día.

 

Conclusión

 

Las Guías ESsCD 2025 marcan un avance significativo hacia un diagnóstico más preciso, menos invasivo y centrado en la persona con enfermedad celíaca. Al integrar nuevos conocimientos inmunológicos, mejorar el uso de la serología y priorizar la toma de decisiones compartida, estas recomendaciones reflejan la evolución de la ciencia y de las necesidades reales de los pacientes.

A medida que la investigación avanza, el futuro del diagnóstico de la enfermedad celíaca apunta a enfoques cada vez más personalizados, con herramientas que permitan detectar la enfermedad de forma temprana y confiable. En este camino, la información rigurosa y el acompañamiento adecuado siguen siendo pilares fundamentales para mejorar la calidad de vida de quienes conviven con la enfermedad celíaca.

Fuente: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1002/ueg2.70137