Introducción
La enfermedad celíaca es un trastorno sistémico de base inmunológica desencadenado por la ingesta de gluten en personas genéticamente susceptibles. Si bien muchas veces se la relaciona principalmente con síntomas digestivos, sus manifestaciones pueden ser muy variadas y presentarse también fuera del intestino.
Una de las más frecuentes es la deficiencia de hierro, que puede presentarse con o sin anemia y, en algunos casos, ser incluso una de las primeras señales que lleven a investigar y diagnosticar la enfermedad celíaca.
Por este motivo, comprender la relación entre celiaquía y anemia permite no solo detectar posibles déficits nutricionales, sino también reconocer una manifestación de la enfermedad que muchas veces puede pasar inadvertida.
¿Por qué puede aparecer anemia en la enfermedad celíaca?
En la enfermedad celíaca activa, la exposición al gluten desencadena una respuesta inmunológica que produce inflamación y daño en la mucosa del intestino delgado.
El hierro se absorbe principalmente en las primeras porciones del intestino delgado, justamente una de las zonas que puede verse más afectada en la enfermedad celíaca. Como consecuencia, su absorción puede disminuir y generar progresivamente una deficiencia.
Inicialmente pueden reducirse las reservas de hierro sin que exista todavía anemia. Si el déficit continúa, puede disminuir la producción de hemoglobina y aparecer una anemia por deficiencia de hierro o anemia ferropénica.
Por eso, evaluar solamente la hemoglobina no siempre permite detectar las etapas iniciales del déficit. El profesional podrá considerar otros parámetros, como ferritina y saturación de transferrina, de acuerdo con cada caso.
Cuando la anemia es la primera señal
No todas las personas con enfermedad celíaca presentan diarrea, dolor abdominal o pérdida de peso. En algunos casos, las manifestaciones extraintestinales pueden ser predominantes.
La anemia ferropénica, especialmente cuando no existe una causa clara, persiste en el tiempo o no responde adecuadamente al tratamiento con hierro, puede ser una señal que justifique investigar enfermedad celíaca.
Cansancio, debilidad, menor tolerancia al ejercicio, palidez, cefaleas o dificultad para concentrarse pueden acompañar a la anemia, aunque algunas personas pueden presentar alteraciones en el laboratorio antes de percibir síntomas importantes.
Esto refuerza la importancia de considerar a la enfermedad celíaca como un trastorno que puede tener manifestaciones más allá del aparato digestivo.
¿El hierro es el único nutriente que debemos controlar?
Aunque la deficiencia de hierro es una de las alteraciones nutricionales más conocidas, no es la única que puede encontrarse en personas con enfermedad celíaca.
Dependiendo del grado y la extensión del compromiso intestinal, también pueden existir déficits de ácido fólico, vitamina B12, vitamina D, calcio u otros micronutrientes.
Por este motivo, el seguimiento debe ser individualizado. No todas las personas necesitan los mismos estudios ni suplementación, y los suplementos deberían indicarse cuando corresponda según la evaluación clínica y los resultados de laboratorio.
¿Qué sucede después de iniciar una dieta libre de gluten?
El tratamiento de la enfermedad celíaca consiste en mantener una dieta estricta libre de gluten de por vida. Al retirar el gluten, la mucosa intestinal puede recuperarse progresivamente y, con ello, mejorar la absorción de nutrientes.
En muchos pacientes, la corrección de la dieta y la recuperación intestinal permiten que los niveles de hierro mejoren gradualmente. Cuando existe una deficiencia importante o anemia, puede ser necesario además indicar suplementación con hierro durante un período determinado.
Sin embargo, la recuperación no siempre es inmediata. Reponer las reservas de hierro puede llevar tiempo y requiere seguimiento.
Si la anemia o la ferropenia persisten a pesar de una dieta libre de gluten correctamente realizada y del tratamiento indicado, es importante reevaluar la situación y descartar otras posibles causas de pérdida o deficiencia de hierro.
Una alimentación libre de gluten también debe aportar hierro
Además de ser segura, la alimentación de una persona con enfermedad celíaca debe ser nutricionalmente completa y variada.
Carnes, pescados, huevos y otras fuentes de proteínas animales aportan hierro de buena biodisponibilidad. También existen fuentes vegetales de hierro, como las legumbres, semillas, frutos secos y algunos vegetales.
Combinar las fuentes vegetales de hierro con alimentos ricos en vitamina C puede favorecer su absorción.
La elección de alimentos naturalmente libres de gluten y de productos específicamente elaborados y certificados sin gluten permite construir una alimentación segura sin descuidar su calidad nutricional.
Conclusión
La anemia por deficiencia de hierro puede ser una manifestación frecuente de la enfermedad celíaca y, en algunas personas, constituir una de las primeras pistas para llegar al diagnóstico.
Detectarla implica mirar más allá del valor de hemoglobina: evaluar las reservas de hierro, identificar la causa del déficit y realizar un seguimiento adecuado.
En las personas con enfermedad celíaca, una dieta estricta libre de gluten permite recuperar progresivamente la salud intestinal y mejorar la absorción de nutrientes. Acompañada por una alimentación equilibrada y controles individualizados, constituye la base para corregir déficits y cuidar la salud a largo plazo.
Dra. Gabriela Fedele
MN 124618
Médica especialista en Nutrición
Diplomada en Enfermedad Celíaca.