¿Se vive la enfermedad celíaca con traquilidad?

¿Se vive la enfermedad celíaca con traquilidad?

La dificultad más grande que hay que superar es el primer diagnóstico.

Se suele decir que, una vez diagnosticada, la enfermedad celíaca deja de ser una enfermedad y se convierte en una forma de vida. En efecto, después de comenzar el tratamiento, el estado de salud psíquico-físico mejora notablemente, pero hay que aprender a convivir con las reglas que impone el nuevo régimen dietético. La amplia variedad de productos sin gluten, que desde hace poco ha puesto a disposición la industria alimentaria especializada, ha contribuido notablemente a elevar la calidad de vida de los celíacos. Cada vez es más fácil encontrar alimentos sin gluten en los supermercados, así como productos listos para consumir o para cocinar. El peso de la restricción alimenticia se advierte al comer fuera de casa, dado que en los establecimientos de restauración (comedores, cafeterías, restaurantes) la disponibilidad de platos o tentempiés sin gluten es aún limitada. A pesar de ello, esta situación mejora año tras año, gracias al gran afán de las asociaciones de celíacos y a la creciente atención de las instituciones y de los medios de comunicación.

La vida escolar

Muchas escuelas pueden garantizar a los niños celíacos platos seguros. A pesar de ello, es importante que los padres verifiquen personalmente el conocimiento del problema por parte del profesorado y del personal encargado de la cocina. La amplia disponibilidad de meriendas sin gluten, dulces y saladas, permite afrontar satisfactoriamente situaciones particulares como las excursiones escolares y las fiestas de cumpleaños.

La adolescencia

Las transgresiones de la dieta son más comunes durante la adolescencia, puesto que muchos jóvenes tienen dificultad para aceptar y, sobre todo, mostrar ante los demás su «diversidad alimentaria». La frecuente falta de síntomas puede acentuar también la tendencia a las transgresiones ocasionales. ¿Qué se debe hacer en estos casos? Es conveniente evitar las actitudes culpabilizadoras, o peor aún, amenazantes, y preferible concentrarse en una correcta información y en los comportamientos útiles para mejorar el cumplimiento de la dieta. En determinados casos, especialmente, si hay conflictos entre el joven paciente y sus padres, se puede recurrir a una ayuda psicológica. Las dificultades de la adolescencia son generalmente transitorias y no descartan la posibilidad de alcanzar, con el transcurso del tiempo, el objetivo de una convivencia tranquila con la enfermedad celíaca.