¿Existe una relación entre la celiaquía y la intolerancia a la fructosa o la malabsorción de la fructosa?

¿Existe una relación entre la celiaquía y la intolerancia a la fructosa o la malabsorción de la fructosa?

Existen dos tipos de intolerancia a la fructosa.
La intolerancia hereditaria a la fructosa, una alteración del metabolismo de la fructosa heredada, es un defecto enzimático poco común, que interfiere en la descomposición de la fructosa en el hígado. Viene provocada por la carencia del enzima aldolasa B y causa hipoglucemias de leves a graves.
La intolerancia intestinal a la fructosa, a menudo denominada malabsorción de la fructosa, es mucho más común. Entre el 30 y el 40% de la población la sufre. Se trata de un defecto de la proteína transportadora GLUT-5, que suele transportar la fructosa a través de la mucosa del intestino delgado. En el caso de la malabsorción de la fructosa, ésta no se transporta así y llega al intestino grueso, donde provoca molestias como flatulencias, dolores de estómago y diarrea. La terapia de la malabsorción de la fructosa consiste en una dieta pobre en fructosa. El límite de tolerancia individual de la fructosa difiere mucho en cada caso. Deberán evitarse además las sustancias de sustitución del azúcar como el sorbit, mannit y xylit, puesto que también entorpecen la absorción de la fructosa. Según los estudios disponibles, se toleran mejor los alimentos que tienen más glucosa que fructosa. A tal fin, existen listas con los alimentos permitidos.

Existe la posibilidad de relacionar ambas enfermedades del aparato gastrointestinal, la celiaquía y la intolerancia hereditaria a la fructosa. Las investigaciones han revelado que la aparición de la celiaquía en personas que sufren de intolerancia hereditaria a la fructosa es más común (>10%) que en la población en general.