“Mamá, ¿cuándo llegamos?”

Los trayectos largos en automóvil con niños resultan frecuentemente fatigosos, aburridos y ponen de los nervios. Sin embargo, no tiene por qué ser así. ¡Con un poco de preparación y nuestras ideas y propuestas garantizadas sin gluten, se acabó el mal humor durante el viaje al salir de vacaciones!
• Son precisamente los niños pequeños los que reaccionan frecuentemente de forma muy sensible cuando se altera su ritmo habitual. Por ello, ten en cuenta los hábitos de sueño y alimenticios de sus hijos durante el viaje. Absolutamente prohibido: sacarlos del asiento para niños mientras duermen; tus hijos no deben viajar nunca en el automóvil sin ir bien asegurados.
• A pesar del aire acondicionado, piensa en una protección contra el sol para los pequeños: los parasoles que pueden colocarse en el cristal mediante una ventosa resultan divertidos e impiden el paso del calor más intenso.
• Muy importante: las provisiones. Lo más adecuado para llevar es fruta, que se digiere fácilmente y no resulta pesada en el estómago. Son ideales también los panecillos sin gluten preparados con mimo, como Sunna o Pane Casereccio de Schär, que se pueden combinar con todo tipo de cosas apetitosas.
• Para que no sea todo tan “sano”, se puede pensar también en algo dulce – en variantes sin gluten; las galletas sin relleno, como Milly Friends o Fior di Sole, se desmigajan, pero no dejan rastros de grasa y pueden llevarse en el automóvil. También son una buena opción los snacks ligeramente salados y sin gluten, como los Funkies de Schär o los Salinis.
• En viajes largos es imprescindible contar con suficientes bebidas; para ello son más recomendables los zumos de fruta diluidos e infusiones ligeramente azucaradas que limonadas carbonatadas y con azúcares. Debido al delicado estómago de los niños, deberían evitarse las bebidas excesivamente frías.
• Es imprescindible hacer repetidas pausas; antes de iniciar el viaje infórmate sobre qué áreas de servicio o restaurantes sirven comidas sin gluten cerca del itinerario vayáis a seguir. Por otra parte, los niños pueden desahogarse mucho mejor en la zona de juegos infantiles del pueblo más próximo que en una zona de servicio de autopista muy concurrida. ¡Y a los adultos también les sienta bien un poco de movimiento de vez en cuando!
• Proporcione a los niños suficiente material para leer, pintar, escribir o escuchar. Para los niños más pequeños resulta ideal un radiocasete para oír cuentos (aún más relajante con auriculares), y para los más mayores puede ser la Gameboy o un reproductor mp3. Eso sí, cuidado: no hay que abusar durante el viaje del uso de la Gameboy o de la lectura, ya que los niños pueden marearse fácilmente. Una buena idea: preparar antes de iniciar el viaje un par de sorpresas y dárselas durante el trayecto. ¡Conseguirás sonrisas de oreja a oreja!
• También van de maravilla los juegos de acertijos o de dados en los que participe toda la familia; p. ej. adivinar matrículas, contar coches de determinado color o país, formar palabras con las letras de las matrículas, etc. A los niños mayores les divierte seguir el itinerario del viaje sobre su propio mapa.
• Si los pequeños viajeros llegan a encontrarse realmente mal, son útiles medicamentos contra el mareo de los que uno debe proveerse previamente en la farmacia. Por si acaso, es recomendable tener preparada una bolsa...
• Cuando los nervios están a flor de piel, inténtalo con un intercambio de asientos: ve a sentarte un rato con tu hijo en el asiento trasero para charlar, abrazarlo y jugar con él, o canta una canción. ¡Cantar relaja y resulta excelente contra el mal humor!








