Niños: Comer sano, que sepa bien y que sea divertido...

Los niños deben crecer y desarrollarse, necesitan mucha energía y presentan una alta necesidad de nutrientes. Sin embargo, comer no siempre es una prioridad para los niños y hay que hacer que sea divertido, guste y tenga un aspecto atractivo. Y aún más cuando se trata de un régimen sin gluten. Aunque suene complicado, en el fondo es muy sencillo. Te mostraremos cómo lograrlo.
Para que la alimentación sea equilibrada resulta decisiva la combinación adecuada
de proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, minerales, agua y fibra. Los niños deberían realizar cada día tres comidas principales y dos tentempiés entre horas para que los nutrientes consumidos se aprovechen de manera óptima y les proporcionen la energía suficiente. Pincha aquí para saber cómo podría ser un día totalmente sin gluten para los niños.
La pasta sin gluten proporciona energía
El componente más importante de cualquier comida es aquello que aporta energía libre de gluten, como el pan sin gluten o la pasta sin gluten. Éstos son ricos en hidratos de carbono o almidón, vitaminas, minerales y fibra. En cada comida debe haber verdura y fruta o legumbres. Éstas proporcionan muchas vitaminas (de las cuales los niños necesitan en abundancia para su desarrollo físico y mental sano), minerales, oligoelementos, agua y fibra. Debe beberse como mínimo un litro de líquido a lo largo del día que suministre al cuerpo y las células el agua y los minerales que precisan. Lo más adecuado es el agua del grifo, agua embotellada o zumo de fruta muy diluido, así como infusiones.
La leche y los productos lácteos son esenciales para crecer
La leche, los productos lácteos, el pescado, la carne sin grasa y los derivados cárnicos (como el jamón o los embutidos) y los huevos completan la alimentación básica y proporcionan al organismo las tan valiosas proteínas, grasas, vitaminas y minerales. Los
productos lácteos son adecuados para el desayuno o los tentempiés entre horas. Son nuestro mejor proveedor natural de calcio y resultan esenciales para el crecimiento de los niños.
Un poco de fantasía en el plato
A los niños no les atrae especialmente ni la verdura ni la ensalada. Éstas pueden disimularse en deliciosas salsas de verduras para la pasta o con el arroz, y en las hamburguesas. Y en invierno particularmente se puede preparar sopa o crema de verduras para la cena de los niños (por ejemplo, con daditos crujientes de pan sin gluten tostado hechos con Schär Pan carré. Y la sopa sabe mejor si dibujamos encima una cara sonriente con trocitos de pan y aceite de oliva. También pueden hacerse caras divertidas o animales con huevos, ensalada y verduritas crudas. Corta fruta en trozos pequeños y colócala en un recipiente de colores vivos o prepara pinchos de fruta de colores variados. .
La grasa es vital, pero en su justa medida
Todo régimen sano incluye también una (pequeña) porción de grasa. El aceite vegetal, la mantequilla y la margarina proporcionan grasa, vitaminas liposolubles y ácidos grasos importantes. Son preferibles las grasas no saturadas, como las que contiene el aceite de oliva. Sin embargo, tampoco deberían superarse las cuatro cucharadas al día.
Golosinas, pero en su justa medida y de vez en cuando
No existen alimentos sanos o perjudiciales, todo depende de la cantidad. A los niños les gusta mucho el sabor de los dulces, por lo que deberían saber disfrutar conscientemente de los dulces sin gluten y los snacks sin gluten en pequeñas cantidades. Los dulces deben comerse mejor después de las comidas, o de vez en cuando como merienda. Muy importante: ¡siempre hay que cepillarse los dientes después de comer dulces!
¡Comer requiere su tiempo!
No todo depende sólo de qué comemos; también importa cómo comemos. En otras palabras, se acabaron los pésimos desayunos improvisados deprisa y corriendo o de camino a la escuela, y tampoco vale comer y cenar de cualquier manera delante de la tele: hay que hacerlo sentados a la mesa y con tiempo suficiente.






